La irrupción de los agentes de inteligencia artificial autónomos promete transformar la gestión de las tecnologías de la información. Andrés Mendoza, director técnico para el Sur de Europa y Latinoamérica de ManageEngine, defiende que esta nueva generación de herramientas permitirá automatizar tareas cada vez más complejas sin renunciar al control, la privacidad ni la gobernanza, aspectos que consideran esenciales para que las pymes adopten la IA con confianza.
La llegada de los agentes de IA autónomos promete cambiar las reglas del juego en la gestión tecnológica. Desde la perspectiva de ManageEngine, ¿qué supone realmente este salto de la IA asistencial a la ejecución autónoma para el día a día de las operaciones de TI?
El hecho de que la operativa de TI se apoye en agentes de IA autónomos implica un cambio muy relevante porque pasamos de una IA que ayuda a interpretar información o sugiere acciones a una IA capaz de ejecutar tareas dentro de unos límites definidos por la organización. En el día a día de las operaciones de TI, esto significa que muchas actividades repetitivas o de alta carga operativa pueden empezar a resolverse de forma más ágil, con menos intervención manual y con mayor coherencia.
En ManageEngine lo vemos como una evolución natural de la gestión tecnológica. En las organizaciones nos encontramos con equipos de TI cada vez más saturados y la simple idea de que ya no tengan que limitarse a revisar alertas, buscar causas raíz o documentar incidencias una a una, sino que puedan diseñar, monitorizar y optimizar los flujos de trabajo más autónomos, es un gran avance. Esto aplica a ámbitos como la gestión de servicios de TI, la observabilidad, la gestión de endpoints o las operaciones de seguridad. La clave está en que la IA deja de limitarse a asistir y pasa a ejecutar. Hoy, un agente es capaz de clasificar una incidencia, conectar señales procedentes de distintas soluciones, elaborar un informe postincidente o incluso proponer un plan de actuación o recomendar pasos a seguir antes de que intervenga un analista. En ningún caso hablamos de reemplazar al equipo de TI, sino de darle aire y liberarle quitándole de encima tareas repetitivas y de poco valor para que pueda concentrarse en aquellas decisiones que son más estratégicas y en la mejora continua del servicio.
Delegar operaciones críticas en un agente autónomo requiere un alto voto de confianza. ¿Están preparadas las pymes españolas, tanto a nivel técnico como cultural, para dar este paso y dejar tareas clave en manos de la IA?
Debemos partir de la base de que existen matices, pues la realidad es que las pymes españolas están avanzando claramente en materia de digitalización, pero no todas están en el mismo punto o parten del mismo nivel de madurez. Hay empresas que ya pueden plantearse automatizar procesos de TI con bastante autonomía, mientras que otras todavía deben afianzar aspectos esenciales como la integración de herramientas, asegurar la calidad del dato, la gestión de accesos o garantizar la trazabilidad de lo que ocurre en su entorno tecnológico.
Desde un punto de vista técnico, el tamaño de la empresa no debería ser necesariamente un freno. De hecho, para una pyme, los agentes autónomos pueden convertirse en un aliado especialmente valioso porque compensan así la falta de grandes equipos internos. La clave está en empezar poco a poco y que la adopción sea gradual, con casos de uso muy concretos, repetitivos y de bajo riesgo como la clasificación de tickets, diagnósticos iniciales, generación de documentación o apoyo en tareas de cumplimiento.
Por otra parte, no debemos olvidar el reto cultural, que pesa tanto como el tecnológico. Delegar no es perder el control, sino definir con claridad qué puede hacer el agente, con qué información puede trabajar, qué límites no debe sobrepasar y en qué momento debe escalar a una persona. Las pymes que entiendan la IA autónoma como una capacidad supervisada, auditable y alineada con sus propios procesos serán las que adopten esta tecnología con mayor confianza y mejores resultados.
«El tamaño de la empresa no debería ser un freno para adoptar IA autónoma»
En un escenario donde la tecnología evoluciona a una velocidad inédita, la soberanía del dato es innegociable. ¿Por qué controlar todo el stack tecnológico es la única garantía real para que las empresas adopten la IA agéntica sin poner en riesgo su propiedad intelectual?
Cuando hablamos de IA agéntica, el debate va más allá de modelos o algoritmos. Hablamos de quién controla realmente el stack. Estos agentes no se limitan a consultar información; interpretan contexto, enlazan sistemas, ejecutan acciones y aprenden de los flujos operativos del día a día. Con ese nivel de acceso a los procesos internos, las preguntas importantes cambian y pasan a ser cuestiones del tipo dónde se procesa la información, quién controla la infraestructura, qué datos se exponen, cómo se audita lo que hace el agente o qué garantías existen para evitar que el conocimiento del cliente termine alimentando usos que nadie ha autorizado, etc. Son cuestiones que antes parecían técnicas, pero ahora forman parte del corazón del negocio.
En ManageEngine llevamos años defendiendo que la tecnología debe estar bajo control del cliente y que la privacidad del dato no puede ser un añadido, sino un principio de diseño. Para una pyme esto es todavía más importante, pues las pymes no suelen contar con equipos legales ni de cumplimiento o seguridad, ni con un SOC interno vigilando cada movimiento. Las pymes necesitan soluciones que incorporen de base principios de soberanía, privacidad y control, sin obligarlas a montar una arquitectura compleja para protegerse.
Así pues, controlar el stack permite reducir dependencias innecesarias, limitar la exposición de datos sensibles y ofrecer una mayor trazabilidad sobre el comportamiento de los agentes. En el caso de Zia Agents, los datos de los clientes no se utilizan para entrenar modelos de IA, los administradores pueden marcar límites claros de comportamiento y la observabilidad integrada permite revisar y auditar cada acción. Esa combinación por la que ManageEngine apuesta (control, trazabilidad y protección del dato) es la que realmente marca la diferencia cuando lo que está en juego es la propiedad intelectual, los procesos internos y el conocimiento que sostiene a la empresa. Y, además, abre la puerta a algo que muchas pymes valoran especialmente, que es poder adoptar la IA sin perder la sensación de que siguen siendo dueñas de su propia tecnología.
El informe de Adigital precisamente destaca la necesidad de una «gobernanza de la IA agéntica» para desplegar estas tecnologías con seguridad. ¿De qué manera se alinean los Zia Agents con las normativas de privacidad que hoy se exigen a nivel europeo?
La gobernanza de la IA agéntica parte de una premisa fundamental y es que la autonomía no puede desplegarse como una caja negra. Para que una empresa pueda confiar en un agente de IA, necesita saber qué hace, con qué datos trabaja, bajo qué límites actúa y cómo puede supervisarse su comportamiento. En el contexto europeo, donde la privacidad, la transparencia, la responsabilidad y la gestión del riesgo son principios esenciales, y ese control es imprescindible.
En ManageEngine entendemos que la IA autónoma solo puede generar valor si se integra dentro de un marco de control claro. Por eso, Zia Agents se ha desarrollado con un enfoque orientado a la privacidad, la seguridad y la gobernanza desde el diseño. No se trata únicamente de incorporar agentes capaces de ejecutar tareas, sino de hacerlo de forma que las organizaciones mantengan siempre el control sobre sus procesos, sus datos y sus decisiones.
Tal y como apunto con anterioridad, uno de los elementos clave de Zia Agents es que los datos de los clientes no se usan para entrenar modelos de IA. Este punto es relevante para cualquier empresa europea, pero sobre todo para las que manejan información sensible, propiedad intelectual o datos críticos de negocio. La adopción de agentes autónomos no puede implicar una pérdida de soberanía sobre la información, y nuestra aproximación busca precisamente evitar ese riesgo.
Además, Zia Agents permite a los administradores establecer límites de comportamiento. Es decir, la empresa puede definir qué puede hacer un agente, hasta dónde puede llegar, qué herramientas puede utilizar y cuándo debe escalar una acción. Esta capacidad resulta esencial para que la autonomía no se traduzca en actuaciones fuera de control, sino en una ejecución inteligente dentro de un marco previamente definido por la organización.
Otro aspecto importante es la observabilidad integrada. Las empresas necesitan poder auditar las acciones de los agentes, entender qué ha ocurrido en cada proceso y contar con evidencias si hay que revisar una decisión o demostrar que se cumple con la normativa. En este sentido, Zia Agents no plantea una automatización opaca, sino una autonomía trazable, supervisable y alineada con las políticas internas de cada organización.
Como vemos, esta propuesta encaja con las exigencias actuales del entorno regulatorio europeo. El RGPD ya obliga a las organizaciones a proteger la información personal, controlar su tratamiento y aplicar medidas adecuadas de responsabilidad. Al mismo tiempo, la evolución normativa en torno a la IA refuerza la importancia de la transparencia, la supervisión humana, la evaluación de riesgos y la trazabilidad.
Por tanto, la alineación de Zia Agents con este contexto no se limita a cumplir formalmente con la privacidad, sino a ofrecer a las empresas una forma responsable de adoptar IA agéntica. Nuestra visión es que la IA autónoma debe ayudar a las organizaciones a ser más eficientes, pero siempre dentro de un entorno gobernado.
«Controlar el stack tecnológico es clave para proteger la propiedad intelectual»
Existe un dilema evidente entre automatizar procesos para ganar eficiencia y el temor a perder el control sobre la infraestructura, especialmente en el segmento de las pymes. ¿Cómo resuelve Zia Agents esta tensión entre autonomía, privacidad y gobernanza?
La clave para resolver esa tensión es asumir que autonomía y control no se excluyen. Un agente autónomo no está para actuar sin freno, sino para moverse dentro del marco que la propia empresa define. Ahí es donde Zia Agents marca la diferencia, ya que automatiza lo que aporta poco valor, pero deja en manos del cliente la configuración, las fuentes de información y los límites de actuación.
Para una pyme esto es vital. La automatización solo funciona si simplifica y con Zia Agents pueden apoyarse en agentes ya preparados o crear los suyos según sus procesos. Además, la orquestación multiagente permite que un agente principal coordine a otros más especializados sin cargar al equipo con más complejidad. Y todo esto se sustenta sobre el principio de privacidad por diseño.
Muchos responsables de TI temen que la personalización de estos agentes consuma demasiados recursos. ¿Cómo ayuda el concepto de «agentes preconfigurados con un solo clic» a que una pyme con un equipo técnico reducido pueda beneficiarse de la IA desde el primer día?
Cuando una pyme piensa en personalizar agentes, muchas veces imagina un proyecto largo, caro y lleno de dependencias. Y es normal, pues antes, cualquier automatización avanzada implicaba integraciones complejas, scripting y mucho tiempo del equipo técnico. Con los agentes preconfigurados con un solo clic, la lógica cambia por completo, puesto que estos agentes eliminan la barrera de entrada.
Permiten que una pyme empiece por lo esencial, gane eficiencia desde el minuto uno y, solo cuando esté preparada, avance hacia escenarios más personalizados. Es un enfoque pensado para organizaciones que necesitan automatizar, pero que no pueden permitirse dedicar semanas de trabajo a poner en marcha la IA.
A medio plazo, ¿cree que la adopción de agentes autónomos ensanchará la brecha competitiva entre las pymes que se atrevan a delegar en la IA y aquellas que decidan mantener la gestión tradicional de sus TI?
En mi opinión, la probabilidad de que aparezca una brecha existe, pero no entre las pymes que usen IA y las que no, sino entre las empresas que la integren de forma gobernada y las que la traten como algo aislado. Las pymes que adopten agentes autónomos con criterio podrán trabajar más rápido, responder mejor y liberar tiempo del equipo, lo que se traduce en más competitividad.
La clave está en elegir bien qué automatizar y sobre qué mantener controles claros. La gestión de TI basada en intervención manual o en la gestión tradicional será cada vez menos viable, sobre todo si tenemos en cuenta que el entorno es cada vez más complejo y está más regulado. En definitiva, se trata de hacer más con menos y en este punto, soluciones como ZIA Agents lo permiten.






