Las pequeñas y medianas empresas afrontan un escenario cada vez más complejo para la creación y el mantenimiento del empleo debido al incremento sostenido de los costes laborales, una tendencia que, según alertan las organizaciones empresariales, puede frenar la evolución positiva del mercado laboral en este segmento clave de la economía.
De acuerdo con los datos de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME), los costes laborales de las pymes han crecido de forma continuada en los últimos años, muy por encima de los niveles previos a la pandemia. En el tercer trimestre de 2025, estos costes registraron un aumento interanual del 4,2 %, lo que eleva el incremento acumulado desde 2019 hasta el 18,1 %. Este encarecimiento incluye no solo las subidas salariales, sino también el aumento de las cotizaciones sociales y otros gastos asociados a la contratación.
El impacto es especialmente acusado en las microempresas, que concentran la mayor parte del empleo asalariado. Según CEPYME, desde 2021 los costes laborales en este tipo de empresas han aumentado en torno a un 25 %, una cifra muy superior a la capacidad real de absorción de muchas de ellas. Esta presión reduce el margen para ampliar plantillas y obliga a muchas pymes a optar por la contención del empleo o el aplazamiento de nuevas contrataciones.
La situación se ve agravada por la debilidad de la productividad, que no ha crecido al mismo ritmo que los costes laborales. Los informes empresariales señalan que la productividad de las pymes se mantiene por debajo de los niveles anteriores a la crisis sanitaria, tras encadenar varios trimestres de descensos. Esta brecha entre costes y productividad limita la capacidad de las empresas para asumir nuevas subidas sin trasladarlas a precios o sin ajustar su estructura laboral.
Desde el tejido empresarial se advierte de que los nuevos incrementos del salario mínimo, junto con el alza de las cotizaciones sociales, están generando un entorno de incertidumbre que afecta especialmente a los negocios más pequeños y a los sectores con menor margen. Aunque las cifras generales de afiliación muestran una evolución positiva, las pymes sostienen que esta mejora no refleja la realidad de muchas empresas, que operan con márgenes cada vez más estrechos.
Las organizaciones empresariales subrayan que, si no se acompasan los aumentos de los costes laborales con mejoras en productividad y estabilidad normativa, existe el riesgo de que las pymes pierdan capacidad para seguir actuando como principal motor de empleo. En este contexto, reclaman medidas que favorezcan la competitividad, reduzcan la presión sobre la contratación y aporten certidumbre para sostener el empleo a medio y largo plazo.






