El mercado laboral español cerró diciembre de 2025 con una evolución positiva, aunque con señales de desequilibrio que invitan a la cautela. Según los datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), el número de personas desempleadas registradas descendió en 16.291 respecto al mes anterior (-0,67 %), situándose el total de parados en 2.408.670.
Más allá del dato mensual, la lectura interanual confirma una tendencia sostenida de mejora. El paro registrado cayó en 152.048 personas respecto a diciembre de 2024 (-5,94 %), encadenando 56 meses consecutivos de descensos interanuales, un indicador que refleja la solidez del proceso de creación de empleo en los últimos años.
Sin embargo, el análisis por sectores muestra una evolución desigual. El descenso del paro volvió a concentrarse en los servicios, con 14.287 desempleados menos, apoyado por la actividad estacional y el dinamismo del consumo. También se registraron caídas en la agricultura y en el colectivo sin empleo anterior. En contraste, la construcción y la industria cerraron el año con aumentos del desempleo, lo que apunta a un enfriamiento en sectores más sensibles al ciclo económico y al aumento de los costes.
Esta heterogeneidad sectorial se refleja también en la evolución por colectivos. El paro femenino fue el principal motor de la mejora en diciembre, con una reducción de 22.096 mujeres desempleadas (-1,51 %), mientras que el desempleo masculino aumentó ligeramente en el mes. No obstante, en términos interanuales, tanto hombres como mujeres registran descensos significativos, lo que sugiere que el repunte masculino responde más a factores coyunturales que estructurales.
Uno de los datos más relevantes vuelve a ser el del empleo juvenil. El número de parados menores de 25 años se redujo en 11.470 personas en diciembre, hasta los 176.852 jóvenes, la menor cifra de la serie histórica, según el SEPE. Este comportamiento refuerza la idea de que la recuperación del empleo está alcanzando a colectivos tradicionalmente más vulnerables, aunque sigue partiendo de niveles elevados de precariedad.
Comunidades que lideran la creación de empleo
Desde el punto de vista territorial, el paro descendió en diez comunidades autónomas, con Andalucía, Comunidad Valenciana y Comunidad de Madrid concentrando las mayores caídas en términos absolutos. Este reparto confirma que la mejora del empleo se apoya principalmente en las regiones con mayor peso económico y demográfico.
En paralelo, la contratación mantiene una evolución estable. En diciembre se registraron 1.230.356 contratos, de los cuales el 37,29 % fueron indefinidos. Aunque esta proporción consolida un cambio estructural en el mercado laboral, el elevado volumen de contratación temporal sigue siendo un rasgo característico del modelo productivo español.
El sistema de protección por desempleo refleja también esta mejora del mercado laboral. Según el SEPE, a cierre de noviembre de 2025 había 1.838.267 personas beneficiarias, con una tasa de cobertura del 81,16 %, la más alta registrada en un mes de noviembre. El gasto medio mensual por beneficiario alcanzó los 1.464,5 euros, un 29,6 % más que un año antes, lo que evidencia tanto la mejora de las prestaciones como el mayor peso de subsidios de mayor cuantía.
Los datos del paro registrado se ven respaldados por la Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre de 2025. Según el Instituto Nacional de Estadística, la ocupación aumentó en 76.200 personas en el trimestre, elevando el número total de ocupados a 22.463.300, lo que supone 605.400 más que en 2024 (+2,77 %). El paro descendió en 136.100 personas en el trimestre y la tasa de desempleo se situó en el 9,9 %.
Valoración de CEPYME
Pese a este balance positivo, CEPYME advierte de que la mejora del empleo no debe ocultar los desequilibrios estructurales del mercado laboral español. La Confederación recuerda que, a pesar de la reducción del paro, España sigue registrando una de las tasas de desempleo más elevadas de la Unión Europea, lo que limita la convergencia con las economías del entorno.
CEPYME subraya, además, la aportación decisiva del sector privado, que generó cerca del 92 % del nuevo empleo en 2025, con 555.000 ocupados más, a pesar del incremento de los costes y las cargas administrativas. No obstante, alerta de la debilidad de las microempresas y de los autónomos, cuya evolución sigue siendo claramente inferior a la del conjunto del mercado laboral. En 2025, el empleo en las microempresas creció apenas un 0,4 %, frente al 4,5 % registrado en la gran empresa, y el número de autónomos con empleados volvió a descender (-0,8 % interanual).
Ante este escenario, la Confederación reclama un entorno más estable, una reducción de la carga normativa y evitar nuevos incrementos de costes que puedan frenar la capacidad de creación de empleo, especialmente en las empresas más pequeñas. En su análisis, el reto de los próximos meses no será tanto mantener el crecimiento del empleo, sino hacerlo más equilibrado y sostenible, evitando que la recuperación deje atrás a una parte significativa del tejido empresarial.






