El mercado laboral español cerró diciembre de 2025 con una evolución positiva que refuerza el papel de la pequeña y mediana empresa como principal sostén del empleo. El número de personas desempleadas registradas en las oficinas del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) se redujo en 16.291 personas respecto al mes anterior (-0,67 %), situando el paro total en 2.408.670 personas.
En términos interanuales, el desempleo descendió en 152.048 personas (-5,94 %), encadenando 56 meses consecutivos de caídas. Una tendencia que, si bien confirma la mejora de los indicadores macroeconómicos, no despeja todas las incertidumbres sobre la capacidad real de las pymes para consolidar empleo estable y de calidad.
El descenso del paro se concentró principalmente en los sectores con mayor peso de pequeñas y medianas empresas. El sector Servicios redujo el desempleo en 14.287 personas (-0,81 %), mientras que Agricultura registró 1.531 parados menos (-2,03 %). También mejoró la situación del colectivo sin empleo anterior, con una caída de 7.725 personas (-3,37 %).
Por el contrario, el paro aumentó en Construcción, con 5.568 desempleados más (+3,23 %), y en Industria, donde se registraron 1.684 personas más en desempleo (+0,90%), dos sectores especialmente expuestos al encarecimiento de costes y a la ralentización de la inversión.
Pese a la evolución positiva de los datos macroeconómicos, CEPYME mantiene una postura de “extrema prudencia”
El cierre del año fue especialmente favorable para el empleo femenino. En diciembre, el paro entre las mujeres descendió en 22.096 personas (-1,51 %), situándose el total en 1.443.999. En comparación con diciembre de 2024, el desempleo femenino cayó en 87.563 mujeres (-5,72 %).
El desempleo masculino, por su parte, aumentó en el último mes del año en 5.805 personas (+0,61 %), aunque mantiene una evolución positiva en términos interanuales, con 64.485 parados menos (-6,2 7%).
Uno de los datos más destacados vuelve a ser el empleo juvenil. El paro entre los menores de 25 años descendió en diciembre en 11.470 personas (-6,09 %), hasta situarse en 176.852 jóvenes, la cifra más baja de toda la serie histórica.
Diferencias territoriales y estabilidad en la contratación
El paro registrado bajó en diciembre en 10 comunidades autónomas. Las mayores caídas se produjeron en Andalucía (-12.271 personas), Comunidad Valenciana (-2.173) y Comunidad de Madrid (-1.504), regiones con un elevado peso del tejido pyme en sectores como servicios, comercio y turismo.
En cuanto a la contratación, durante el mes se registraron 1.230.356 contratos, de los cuales 458.808 fueron indefinidos, lo que representa el 37,29 % del total, consolidando una mayor estabilidad en el empleo también en las pequeñas empresas.
Pese a la evolución positiva de los datos macroeconómicos, la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME) mantiene una postura de “extrema prudencia”. La patronal subraya que la caída del paro no se está traduciendo necesariamente en una mayor capacidad de crecimiento para el tejido productivo más pequeño y advierte de la vulnerabilidad financiera que siguen afrontando muchas microempresas y pymes.
Según CEPYME, la acumulación de cargas se ha convertido en el principal factor desestabilizador. A los incrementos de costes sufridos en los últimos años se suman las previsiones de nuevas subidas en el presente ejercicio, entre ellas el aumento del salario mínimo. Este escenario, unido a la incertidumbre sobre la evolución de la actividad económica, impide, según la patronal, un “fortalecimiento real del empleo de calidad”.
Medidas urgentes para garantizar la estabilidad empresarial
La confederación empresarial recuerda además una de las principales paradojas del mercado laboral español: pese al elevado volumen de desempleo, muchas empresas tienen serias dificultades para cubrir vacantes. Ante esta situación, CEPYME considera imprescindible la adopción de medidas urgentes para asegurar la supervivencia del tejido empresarial. La patronal reclama un entorno normativo previsible, con estabilidad fiscal y legal que incentive la inversión, junto con una reducción de las cargas administrativas que elimine burocracia generadora de costes improductivos y el impulso de políticas activas de formación y recualificación profesional para cubrir vacantes y reducir la volatilidad sectorial.
En conjunto, los datos confirman una evolución favorable del empleo en 2025, pero también ponen de relieve los retos estructurales que afronta la pyme española.







