Pedir financiación forma parte de la vida de la inmensa mayoría de pymes españolas, ya sea para comprar maquinaria, renovar equipos, incorporar un vehículo a la empresa o disponer de liquidez en un momento concreto y aprovechar una oportunidad de ampliación o inversión. Lo que pocas empresas imaginan es que una solicitud puede ser rechazada por una deuda de escasa cuantía. Un recibo del teléfono, una factura que pasó desapercibida o una cuota pendiente durante más tiempo del previsto suelen convertirse en un obstáculo absurdamente infranqueable.
Quienes necesitan salir de ASNEF descubren que el verdadero problema es aparecer en un fichero de morosos y las consecuencias que eso tiene cuando intentan acceder a financiación. Hoy es habitual que bancos y entidades financieras consulten estos registros como parte de sus comprobaciones iniciales. Si detectan una incidencia, la operación quedaría paralizada antes incluso de que alguien analice con detalle la situación económica del solicitante.
Requisitos para incluir una deuda en un fichero de morosidad
Por ese motivo conviene entender cómo funciona este procedimiento. La normativa no permite incluir a una persona o a un autónomo en un fichero de morosidad de cualquier manera. Para hacerlo, la deuda debe ser cierta, estar vencida, ser exigible y continuar pendiente de pago. Además, el acreedor debe haber informado previamente al afectado de que sus datos podrían incorporarse a uno de estos registros si la deuda no se regulariza. Son requisitos que buscan proteger a los consumidores frente a inscripciones arbitrarias.
Cómo saber si una persona, autónomo o empresa aparece en ASNEF
El inconveniente es que, en la práctica, muchas personas solo descubren que figuran en uno de estos listados cuando reciben la negativa a una financiación. Es una situación más frecuente de lo que parece y al investigar el motivo aparece una deuda de hace meses cuyo importe apenas tenía relevancia, pero que ahora condiciona una operación importante.
Las consecuencias tampoco se limitan a los préstamos bancarios. Dependiendo de la entidad, aparecer en ASNEF puede dificultar la contratación de determinadas tarjetas de crédito, impedir una compra financiada o complicar el acceso a algunos servicios que incluyen financiación o pago aplazado. El importe pendiente, aunque reducido, tiene un efecto sobre la capacidad financiera que resulta determinante.
¿Qué hacer si la deuda existe realmente?
Lo primero es comprobar que la cantidad reclamada coincide con la realidad y que no existen errores en el cálculo. Si todo es correcto, lo más recomendable es abonarla cuanto antes y conservar el justificante del pago. Ese documento puede resultar muy útil si más adelante es necesario acreditar que la obligación ya ha sido cumplida.
También puede ocurrir que la deuda ya estuviera pagada cuando aparece la incidencia. En ese caso conviene reunir toda la documentación disponible y solicitar la actualización de los datos para que el fichero refleje la situación real. Aunque el proceso suele resolverse, disponer de los justificantes facilita considerablemente las gestiones y evita demoras innecesarias.
La tercera posibilidad es que la deuda sea errónea, esté siendo discutida o incluso corresponda a una contratación fraudulenta realizada por un tercero. En esas circunstancias es importante presentar la reclamación correspondiente y aportar todas las pruebas disponibles para solicitar la eliminación de los datos, ya que una inscripción indebida puede generar importantes perjuicios económicos.
Cuando el problema se vuelve más complejo, buscar asesoramiento especializado suele ahorrar tiempo y preocupaciones. Deudafix acompaña a particulares y autónomos que necesitan revisar su situación financiera y encontrar la mejor vía para resolverla. Su trabajo abarca cuestiones relacionadas con la cancelación de deudas, los problemas derivados de tarjetas de crédito, la aplicación de la Ley de Segunda Oportunidad y la exclusión de ficheros como ASNEF.
La mejor estrategia sigue siendo la prevención. Revisar periódicamente los recibos, responder a cualquier reclamación y aclarar las incidencias cuanto antes puede evitar que una deuda de escasa cuantía termine cerrando la puerta a una financiación que, en un momento determinado, resulte esencial para el crecimiento de una pyme.







