El puesto de trabajo ha dejado de ser un lugar físico y, con ello, también cambia la forma de entender la seguridad empresarial. Con motivo del Día Internacional del Teletrabajo, Secure&IT alerta de los nuevos retos que plantea un entorno laboral cada vez más distribuido, en el que los empleados acceden a los recursos corporativos desde distintas ubicaciones, redes y dispositivos. Ante esta realidad, la protección debe acompañar al usuario allí donde trabaje y se conecte.
Los datos reflejan la consolidación del trabajo remoto en las empresas. Según la última encuesta sobre el uso de TIC y comercio electrónico en las empresas del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 37,4 % de las compañías españolas de 10 o más empleados permitía el teletrabajo durante el primer trimestre de 2025. El porcentaje ascendía hasta el 78 % en las empresas de 250 o más trabajadores, mientras que el 20 % de los empleados teletrabajaba de forma habitual.
La tendencia también se extiende al conjunto de la Unión Europea. En 2024, el 81 % de las empresas europeas facilitaba a sus trabajadores acceso remoto al correo corporativo, el 69 % a documentos y el 66 % a aplicaciones o software empresarial. Además, el 60,2 % de las compañías proporcionaba acceso remoto a los tres tipos de recursos, lo que amplía la superficie tecnológica que debe mantenerse protegida fuera de las oficinas.
En este escenario, Secure&IT considera que las redes privadas virtuales (VPN) ya no bastan por sí solas para garantizar la seguridad del trabajo remoto. “Las organizaciones necesitan saber quién accede a sus sistemas, desde qué dispositivo y en qué condiciones, y detectar cualquier comportamiento anómalo”, señala Francisco Valencia, director general de Secure&IT. La compañía apunta así hacia un modelo en el que identidad, dispositivo, acceso e información se protejan de manera conjunta.
Uno de los principales puntos de atención son los dispositivos móviles. Smartphones y tablets se utilizan cada vez más para acceder al correo, aplicaciones corporativas, servicios en la nube y sistemas de autenticación, aunque no siempre cuentan con el mismo nivel de protección que los ordenadores corporativos. El Threat Landscape 2025 de ENISA, que analiza 4.875 incidentes registrados entre julio de 2024 y junio de 2025, advierte de un incremento de los ataques dirigidos contra dispositivos móviles y destaca la explotación de terminales desactualizados, con Android entre los principales objetivos. NIST, por su parte, considera estos dispositivos una parte permanente de los entornos empresariales y recomienda aplicar sobre ellos políticas corporativas de gestión y protección.
“Si un smartphone permite acceder al correo, documentación o aplicaciones corporativas, ya forma parte de la superficie de ataque. No podemos seguir tratándolo como un dispositivo secundario”, explica Valencia. Por ello, Secure&IT recomienda incorporar smartphones y tablets a la gestión de activos y endpoints, mantenerlos inventariados y actualizados y establecer controles sobre sus configuraciones, aplicaciones y permisos. Estas medidas también deberían contemplar los dispositivos personales empleados con fines profesionales mediante políticas de BYOD y permitir actuar ante la pérdida, robo o compromiso de un terminal.
Para la compañía, la protección del trabajo en movilidad requiere combinar la seguridad de endpoints y dispositivos móviles con la gestión de identidades, la autenticación multifactor, el control de accesos, el cifrado, la actualización de vulnerabilidades y la monitorización continua. El nivel de protección debe, además, adaptarse al contexto y al riesgo de cada acceso, mientras que la supervisión desde un SOC, apoyada en tecnologías SIEM y SOAR, permite correlacionar la actividad de identidades, dispositivos, redes y aplicaciones para detectar anomalías y responder ante posibles amenazas. “La oficina ya no puede ser el perímetro de seguridad. Identidad, dispositivo, acceso e información deben permanecer protegidos allí donde trabaje el usuario. La movilidad no debería obligarnos a elegir entre productividad y seguridad”, concluye Francisco Valencia.







