Con el inicio de la campaña de la declaración de la renta y el cierre fiscal del ejercicio, pymes y autónomos afrontan uno de los momentos más sensibles del año en materia tributaria. La creciente complejidad de la normativa fiscal y las cargas administrativas acumuladas en los últimos meses dificultan la gestión de los negocios y aumentan el estrés financiero, según el barómetro de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA).
El problema principal reside en la forma en que se gestiona la fiscalidad. La mayoría de pequeñas y medianas empresas y autónomos realizan el cierre fiscal de forma reactiva, por falta de planificación y en un entorno regulatorio complejo. Esto provoca que se pasen por alto deducciones e incentivos fiscales y que se cometan errores que pueden aumentar la carga tributaria.
Álvaro Pascual, CEO y cofundador de Quantax, advierte que “el cierre fiscal no debería ser un trámite de última hora, sino el resultado de una estrategia trabajada durante todo el año”. Según Pascual, la clave está en aplicar de forma sistemática lo que ya permite la ley para evitar pagos innecesarios.
En este escenario, la inteligencia artificial (IA) se está consolidando como una herramienta útil para simplificar y optimizar la gestión fiscal de pymes y autónomos. Quantax, la primera plataforma que utiliza esta tecnología para ofrecer defensa fiscal automatizada, asegura que la IA permite anticipar errores y generar ahorro fiscal durante todo el año, en lugar de limitarse a revisiones puntuales.
“La tecnología permite pasar de una fiscalidad reactiva a una fiscalidad preventiva o proactiva”, subraya Francisco de las Heras, CFO y cofundador de Quantax. “Cuando se analizan los datos de forma sistemática a lo largo del año, es posible reducir errores, aprovechar incentivos fiscales legales y evitar pagar más impuestos de los necesarios en la declaración de la renta”.
Según datos de la compañía, la optimización del IVA mediante IA puede suponer una reducción de entre el 8% y el 15% del IVA anual en autónomos, mientras que en pymes, optimizando correctamente el IVA e Impuesto de Sociedades, el impacto suele situarse entre el 5% y el 12% del total de impuestos anuales. En negocios con más volumen de gastos o un mayor desorden documental, el porcentaje de ahorro puede ser aún superior.
Los expertos de Quantax explican que gran parte del margen de mejora se debe a que muchas facturas no se revisan con suficiente detalle, que algunas gestorías no conocen todas las deducciones disponibles o no están actualizadas con los cambios que Hacienda realiza periódicamente. Incluso, en ocasiones, existe reticencia a deducir determinados gastos por miedo a errores o sanciones.
La IA permite analizar ingresos, gastos y deducciones de forma continua, anticipar escenarios y corregir desviaciones antes de que se conviertan en un problema, facilitando la planificación fiscal y reduciendo riesgos. Según la compañía, esta transformación hacia una fiscalidad proactiva no solo reduce la carga impositiva, sino que también mejora la gestión y eficiencia de los negocios.






