La inversión europea en inteligencia artificial alcanzará casi los 470.000 millones de dólares en 2030, según IDC. El mercado crecerá a una tasa anual compuesta del 35,0 % entre 2025 y 2030 y la IA generativa llegará a representar el 55,4 % del gasto al final del periodo. El cambio más relevante es que las empresas están pasando de experimentar con estas tecnologías a incorporarlas a procesos concretos para mejorar la eficiencia, la atención al cliente y la gestión del riesgo.
El software será el principal motor de este crecimiento y representará el 54,9 % del gasto europeo en IA en 2026. Dentro de este segmento destacan las plataformas de IA, que crecerán a un ritmo anual del 61,1 %. IDC señala que la expansión de la IA agéntica está acelerando el paso de los asistentes orientados a tareas concretas hacia sistemas capaces de ejecutar procesos más complejos con una supervisión humana limitada, una evolución que puede ampliar el número de aplicaciones de IA disponibles para las empresas.
Los casos de uso también muestran hacia dónde se está dirigiendo la inversión. En banca, que concentra el 12,6 % del mercado europeo de IA, destacan el análisis del fraude, la inteligencia frente a amenazas y la automatización de la atención al cliente. En retail, el comercio digital y los servicios de atención al cliente mediante IA encabezan las aplicaciones. IDC apunta que las empresas están avanzando especialmente en aquellos proyectos en los que el impacto sobre los costes, el tiempo dedicado a determinadas tareas o la relación con los clientes resulta más fácil de medir.
La sanidad será el sector que más crecerá, con una tasa anual del 41,0 % hasta 2030, mientras que Europa Central y Oriental está acelerando su adopción de IA y reduciendo la distancia respecto a Europa Occidental. Al mismo tiempo, el desarrollo de estas tecnologías está generando nuevas necesidades en ámbitos como la gobernanza, la seguridad y el cumplimiento normativo. La aplicación progresiva del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial se suma así a otros retos como la escasez de profesionales especializados y el control de los costes de la infraestructura cloud.
Para las empresas, este escenario apunta a una progresiva incorporación de la IA a herramientas y servicios de uso cotidiano, más allá de los grandes proyectos de transformación. La previsión de IDC es que la inversión europea mantenga un crecimiento de dos dígitos hasta 2030, impulsada por las plataformas de IA, el desarrollo cloud y las soluciones específicas para cada sector. El avance de los sistemas agénticos será uno de los principales catalizadores de esta evolución.







