La operativa bursátil para pequeños inversores continúa ganando terreno en España, impulsada por nuevos modelos de acceso al capital, como las cuentas de fondeo. Este sistema permite a los inversores particulares con experiencia demostrar su capacidad para gestionar operaciones y recibir financiación de empresas especializadas, generando un interés creciente en la comunidad de pequeños inversores.
El fenómeno responde a dos factores: por un lado, los inversores buscan mayor capital para operar de manera realista; por otro, las empresas ofrecen cada vez más este tipo de cuentas. Según cifras de Learning Heroes, los alumnos formados en sus programas de operativa bursátil gestionan de forma agregada más de 5 millones de euros en cuentas de fondeo, un indicador del auge de esta modalidad.
Para Albert Salvany, formador en Learning Heroes, el crecimiento del interés se explica por la madurez del sector. “A medida que los inversores adquieren más conocimiento, se dan cuenta de que buscar rentabilidades del 15 % o del 20 % mensual no es realista. Con poco capital es muy difícil alcanzar objetivos financieros ambiciosos, lo que lleva a interesarse por las cuentas de fondeo”.
Los datos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) reflejan este crecimiento. La participación de inversores particulares en operaciones sobre el IBEX 35 ha pasado del 4 % en compras y 4,5 % en ventas en 2019, a 7,6 % y 11,1 % respectivamente en 2025. Además, el número de carteras minoristas analizadas en España aumentó un 7,6 % en 2024, hasta superar las 551.000, lo que evidencia un interés creciente por la inversión directa.
En este contexto, las cuentas de fondeo se han consolidado como una alternativa atractiva. El modelo requiere que los inversores individuales superen un proceso de evaluación regulado, demostrando consistencia y buena gestión del riesgo. Quienes aprueban reciben capital para operar, compartiendo parte de los beneficios generados.
“Llega un momento en que el regulador limita el apalancamiento y el mercado busca nuevas alternativas. Las cuentas de fondeo surgen precisamente como una de esas soluciones”, señala Salvany.
Acceder a una cuenta de fondeo no garantiza el éxito. Muchos inversores superan la prueba inicial, pero no logran mantener estas cuentas a largo plazo. “Hay personas que aprueban el examen, pero la cuenta les dura dos o tres meses. En muchos casos el problema está en la falta de fundamentos sólidos, ausencia de estrategia clara o gestión deficiente del riesgo”, afirma el formador.
En este escenario, la tecnología está jugando un papel decisivo. La operativa automatizada permite ejecutar estrategias de inversión siguiendo reglas estrictas de gestión del riesgo, mientras que la inteligencia artificial permite analizar el rendimiento y detectar puntos débiles, mejorando la consistencia operativa.







