La reputación corporativa se ha convertido en uno de los activos más vulnerables de las empresas. En un momento en el que cualquier incidente puede hacerse viral en pocas horas, cada vez más organizaciones quieren detectar los problemas antes de que se conviertan en una crisis, `por lo que los canales internos de información y denuncia están ganando protagonismo al ser un mecanismo que permite identificar riesgos, corregir errores y prevenir incidentes que podrían tener un elevado coste económico, legal o reputacional.
Su importancia queda reflejada en un dato de la Association of Certified Fraud Examiners (ACFE) que confirma que el 43 % de los casos de fraude ocupacional se descubren gracias a comunicaciones realizadas por empleados, lo que sitúa a estos sistemas entre las principales vías para detectar problemas dentro de las organizaciones.
La entrada en vigor de la Ley 2/2023 de protección de las personas informantes impulsó la implantación de estos canales en miles de empresas. Sin embargo, los especialistas consideran que el cambio más relevante no ha sido normativo, sino cultural. Las compañías empiezan a utilizarlos como una herramienta para mejorar procesos, reforzar la transparencia y generar mayor confianza entre empleados, clientes e inversores.
Su función también ha evolucionado. Además de comunicar posibles incumplimientos, permiten detectar errores operativos, conflictos internos o prácticas que, aunque no sean intencionadas, pueden derivar en problemas importantes si no se corrigen a tiempo. Para los expertos, uno de los principales errores sigue siendo implantar estos canales únicamente para cumplir con la legislación.
La confianza se convierte así en el elemento que determina el éxito de estos mecanismos. Para conseguirla, las organizaciones deben garantizar la confidencialidad de las comunicaciones, la independencia en su gestión, procedimientos claros y la protección de quienes informan de posibles incidencias.
La tecnología también está desempeñando un papel decisivo en esta evolución. Las nuevas plataformas facilitan la trazabilidad de las comunicaciones y permiten garantizar los niveles de seguridad y confidencialidad que exigen este tipo de procesos.
Según los especialistas, la evolución de estos sistemas pasa por integrarse cada vez más en los modelos de gestión de riesgos y gobierno corporativo. Más que un simple canal de denuncias, aspiran a convertirse en una fuente de información estratégica para detectar amenazas, mejorar los procesos internos y reforzar la capacidad de anticipación de las organizaciones.
Para Alejandro García Polo, director de Cumplimiento Normativo de Grupo Gestiona-T, las organizaciones son cada vez más conscientes de que los riesgos reputacionales pueden tener un impacto muy significativo, por lo que el canal interno se está consolidando como una herramienta necesaria para anticipar problemas. En su opinión, “Una comunicación adecuada ayuda a detectar riesgos de forma anticipada y a resolver incidencias antes de que vayan a más, creando además una cultura interna de transparencia».







