Las recientes incidencias en sistemas de pago, desde caídas de datáfonos hasta interrupciones en pasarelas y grandes proveedores tecnológicos, han puesto en evidencia la dependencia crítica de los comercios españoles de unas infraestructuras de cobro estables y seguras. A este escenario se suma la inminente entrada en vigor de nuevas exigencias regulatorias, que está acelerando la reflexión estratégica de las pymes sobre el papel de los pagos en su modelo de negocio.
Más allá de ser un proceso operativo, el pago empieza a consolidarse como un elemento clave para la fidelización del cliente y la eficiencia interna. De cara a 2026, Dojo ha identificado distintas tendencias que apuntan a una transformación profunda en la forma en que los pequeños y medianos negocios gestionan las transacciones.
Adaptación normativa y automatización
El despliegue progresivo de VeriFactu, que será obligatorio en 2027, está obligando a los comercios a revisar sus sistemas de facturación y cobro. La tendencia apunta hacia soluciones que integren de forma nativa el pago y la gestión fiscal, con el objetivo de garantizar la trazabilidad, reducir errores manuales y simplificar la relación con la Administración. Esta convergencia tecnológica se perfila como uno de los principales motores de eficiencia operativa en el corto plazo.
Pagos flexibles como herramienta de fidelización
La experiencia de pago se ha convertido en un factor decisivo para la recurrencia del cliente. Rapidez, comodidad y ausencia de fricciones ganan peso frente a la simple acumulación de métodos de pago. En este contexto, crecen los modelos de pago “invisible” y las propuestas omnicanal que permiten al consumidor pagar de la misma forma en tienda física, online o en pedidos para llevar, adaptándose a sus hábitos reales.
Resiliencia tecnológica ante picos de demanda
Los episodios recientes de interrupciones han situado la continuidad operativa en el centro de las prioridades del comercio. De cara a 2026, tecnologías como la redundancia de red o las infraestructuras distribuidas dejan de percibirse como un valor añadido para convertirse en un estándar exigido, especialmente en periodos de alta demanda como campañas promocionales o festivos locales.
La confianza como activo estratégico
El aumento de fraudes digitales y ciberataques ha elevado la seguridad y la protección del dato a la categoría de ventaja competitiva. Los consumidores valoran cada vez más la transparencia de la transacción y la solidez tecnológica del comercio. La confianza, tradicionalmente asociada al cumplimiento normativo, pasa a jugar un papel directo en la decisión de compra y en la fidelidad a largo plazo.
El pago como fuente de inteligencia de negocio
Otra de las tendencias emergentes es el uso de los datos generados en las transacciones como herramienta de análisis. Información sobre ticket medio, recurrencia, picos de demanda o rendimiento por categoría empieza a utilizarse para optimizar precios, inventario, plantilla y campañas. En este sentido, el pago deja de ser el final del proceso de compra para convertirse en una pieza central en la toma de decisiones operativas.







