Durante años, la calidad de imagen, la fiabilidad y el coste han sido algunos de los principales criterios a la hora de elegir una pantalla profesional. Sin embargo, la evolución de la tecnología y la creciente digitalización de las empresas han cambiado también el papel que desempeñan estos dispositivos. Las pantallas ya no se limitan a mostrar contenidos, sino que están conectadas a redes, plataformas en la nube y sistemas de gestión, y forman parte de una infraestructura digital cada vez más amplia.
La seguridad desde el diseño permite proteger las pantallas conectadas durante todo su ciclo de vida
Para las pymes, esta evolución abre nuevas posibilidades para mejorar la comunicación y agilizar procesos, pero también plantea un reto que adquiere una relevancia creciente y que no es otro que garantizar la seguridad de unas pantallas que han dejado de funcionar de forma aislada y que ahora forman parte de un ecosistema conectado.
Históricamente, la señalización digital se utilizaba principalmente como una herramienta de comunicación independiente, centrada en la reproducción de contenidos. Esta función ha evolucionado a medida que las pantallas se han integrado en sistemas empresariales más amplios, con redes de señalización digital que en la actualidad pueden gestionarse a través de plataformas basadas en la nube. Estas permiten centralizar el control de contenidos, dispositivos y accesos de usuarios en diferentes ubicaciones, proporcionando a las organizaciones una mayor agilidad operativa y facilitando la gestión de redes de pantallas conectadas.
Pero esta mayor conectividad también amplía su exposición al riesgo. Al igual que cualquier otro dispositivo conectado, las pantallas necesitan ser gestionadas, mantenidas y protegidas de forma activa durante todo su ciclo de vida. La seguridad deja así de ser una cuestión secundaria para convertirse en un elemento que debe tenerse en cuenta desde la elección y la implementación de estas soluciones.
Samsung Knox: protección en diferentes capas
Para una pyme, un incidente de seguridad puede afectar también a su red de pantallas, provocando interrupciones, accesos no autorizados o incluso un impacto en su imagen. Por eso, la seguridad se convierte en un criterio cada vez más relevante, no solo para prevenir posibles ataques, sino también para garantizar un funcionamiento fiable de los dispositivos. El concepto de seguridad desde el diseño gana así protagonismo, al incorporar mecanismos de protección en la propia arquitectura del dispositivo, en lugar de añadirlos posteriormente a su implementación.
En las pantallas profesionales de Samsung basadas en Tizen, este enfoque está presente a través de Samsung Knox Security, integrado en la plataforma desde 2013. Knox utiliza un modelo de defensa en profundidad que combina diferentes capas de protección, desde el hardware, que establece una raíz de confianza, hasta la plataforma, que incorpora mecanismos para proteger el sistema operativo y comprobar su integridad, y la capa de aplicación, que incluye controles destinados a proteger aplicaciones y datos. En conjunto, estas medidas proporcionan una base de seguridad orientada a reducir riesgos como los accesos no autorizados o la manipulación de los dispositivos.
La seguridad, además, debe ir acompañada de una gestión eficiente, especialmente cuando las organizaciones cuentan con redes de pantallas distribuidas en diferentes ubicaciones. La posibilidad de administrar contenidos y dispositivos desde un único entorno permite simplificar esta tarea y ganar agilidad en el día a día. En este sentido, Samsung VXT permite gestionar contenidos y dispositivos desde la nube, facilitando el control centralizado de las redes de pantallas. Así, conectividad, gestión y seguridad se convierten en elementos cada vez más vinculados en la evolución de las soluciones de visualización profesional.


