Las pequeñas y medianas empresas afrontan una etapa de cambios en la que el coste de la energía, la carga regulatoria, el acceso a financiación y la transformación tecnológica están condicionando cada vez más su capacidad para competir. Estas cuestiones han ocupado un lugar destacado en el discurso sobre el estado de la Unión pronunciado por Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, que ha situado la competitividad empresarial entre las prioridades para los próximos años.
Uno de los principales obstáculos señalados durante el discurso es la carga administrativa que soportan las empresas. Von der Leyen ha defendido la necesidad de acelerar los procesos y reducir los trámites que dificultan la actividad empresarial, especialmente cuando afectan a las pymes. “Cuando la carga administrativa esté ralentizando a las empresas y las pymes, tenemos también que abreviarlos al máximo”.
La presidenta de la Comisión Europea ha reclamado además un esfuerzo adicional frente a la sobrerregulación. Bruselas calcula que sus propuestas ómnibus permitirán reducir la carga administrativa en cerca de 17.000 millones de euros anuales, pero Von der Leyen ha trasladado también la responsabilidad a los Estados miembros y ha planteado la necesidad de un “pacto contra la sobrerregulación”.
A esta presión regulatoria se suma el coste de la energía. La presidenta de la Comisión ha advertido de que Europa no puede mantener una posición industrial competitiva si los precios energéticos continúan siendo estructuralmente elevados. La situación afecta especialmente a las empresas con un consumo energético más intenso y condiciona tanto sus costes de producción como sus decisiones de inversión. La respuesta planteada pasa por acelerar la electrificación, ampliar las redes y aumentar la capacidad de generación y almacenamiento. Von der Leyen ha defendido que Europa necesita “energía limpia asequible y autóctona” para reducir su dependencia exterior y contener los costes a los que se enfrentan empresas y consumidores.
La competencia internacional constituye otro de los elementos que condicionan el escenario empresarial. Von der Leyen ha advertido del creciente déficit comercial con China y de la dependencia europea de materias primas fundamentales, incluidas las tierras raras. Para reducir estas vulnerabilidades, la Comisión pretende impulsar nuevas capacidades de abastecimiento y almacenamiento de materias primas necesarias para sectores como los vehículos eléctricos, los chips, las baterías, las tecnologías limpias y la defensa.
Para las empresas de menor tamaño, el acceso a financiación será otro de los factores determinantes. Von der Leyen ha defendido la necesidad de crear mejores condiciones para que las empresas puedan atraer inversiones y crecer, al tiempo que ha anunciado medidas para reforzar la capacidad del sistema financiero europeo. En este contexto, ha destacado también el potencial de las empresas tecnológicas europeas y de los mecanismos destinados a facilitar su expansión.
La transformación tecnológica aparece además como uno de los grandes cambios que afectarán a las empresas durante los próximos años. En el caso de la inteligencia artificial, Von der Leyen ha defendido que Europa no tiene por qué competir únicamente por desarrollar los modelos más avanzados, sino que debe ser capaz de incorporar esta tecnología a su tejido productivo. “La clave es crear el valor que la IA aún no ha aportado. Llevar la IA de las pantallas a la economía y la sociedad reales”. Ese planteamiento afecta directamente a sectores en los que participan miles de pymes como proveedores, fabricantes o empresas de servicios. La Comisión quiere impulsar el uso de IA en ámbitos como la fabricación avanzada, la agroalimentación, el transporte, la energía, la salud, la defensa y el espacio, con el objetivo de trasladar las capacidades tecnológicas a actividades económicas concretas.
La digitalización también aparece vinculada a otra de las preocupaciones expresadas durante el discurso, la evolución del mercado laboral. Von der Leyen ha señalado que los efectos de la IA no se repartirán de forma homogénea entre capacidades, generaciones y regiones y ha defendido que la tecnología debe contribuir a desarrollar competencias y mejorar la calidad del empleo. En este contexto, la Comisión prepara una Ley de Empleo de Calidad.
El discurso también ha puesto el foco en la necesidad de que las empresas europeas puedan competir y crecer dentro de un mercado único menos fragmentado. La presidenta de la Comisión ha defendido una economía en la que “las empresas compitan y crezcan en toda Europa” y ha reclamado mayor rapidez en cuestiones como los permisos, las conexiones a la red y las decisiones de financiación.







