El mercado laboral cerró febrero con un ligero repunte del desempleo, en un contexto que sigue marcado por la presión de costes sobre las pequeñas y medianas empresas. El número de personas inscritas en el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) aumentó en 3.584 respecto a enero, un 0,15 %, hasta situarse en 2.442.646 desempleados, la cifra más baja en un mes de febrero desde 2008. En comparación con el mismo mes de 2025, el paro descendió en 150.803 personas, un 5,81 %, y en términos desestacionalizados se redujo en 3.718 personas.
Por sectores, la evolución fue desigual. El desempleo bajó en Construcción (-2.140), Industria (-1.122) y Agricultura (-575), ámbitos donde predominan muchas pymes, mientras que repuntó en Servicios (+1.158) y, sobre todo, entre quienes no tenían empleo anterior (+6.263). Este comportamiento refleja una actividad que se mantiene, aunque con señales de enfriamiento en áreas clave para el pequeño negocio, especialmente en el sector servicios.
Desde el punto de vista demográfico, el paro femenino subió en 4.130 mujeres, un 0,28 %, hasta 1.473.413, mientras que el masculino descendió en 546 hombres, un 0,06 %, hasta 969.233. En términos interanuales, el desempleo cayó un 5,94 % entre los hombres y un 4,73 % entre las mujeres. El paro juvenil aumentó en 8.516 personas respecto a enero, un 4,71 %, aunque el total de menores de 25 años desempleados (189.408) sigue siendo el más bajo para este mes en la serie histórica.
La evolución también fue dispar por territorios: el paro bajó en seis comunidades autónomas —con Andalucía, País Vasco y Comunidad Valenciana a la cabeza— y subió en once, especialmente en Comunidad de Madrid, Cataluña y Castilla-La Mancha.
En paralelo, la contratación mantuvo un volumen elevado. En febrero se firmaron 1.118.996 contratos, de los que 494.001 fueron indefinidos y representaron el 44,15 % del total. Para las pymes, que constituyen el 99,8 % del tejido productivo y concentran buena parte del empleo, el peso creciente del contrato estable supone un compromiso a largo plazo en un entorno de márgenes ajustados.
La protección social, por su parte, alcanzó niveles récord de cobertura. A cierre de enero había 1.871.811 personas beneficiarias de prestaciones, con una tasa del 81,86 %, la más alta para ese mes. La inversión total ascendió a 2.268 millones de euros y la cuantía media por persona beneficiaria se situó en 1.574,7 euros, un 25,6 % más que un año antes.
En este escenario, la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME) advirtió el pasado 17 de febrero de la creciente asfixia que sufren las pequeñas y medianas empresas. La organización denunció un “asfixiante incremento de costes” y recordó que, en los tres primeros trimestres de 2025, el coste laboral por trabajador aumentó un 3,3 % en las pymes, a lo que se suma un nuevo incremento del salario mínimo interprofesional.
Ángela de Miguel, presidenta de CEPYME, advirtió de que “subir salarios sin tener en cuenta la realidad de las empresas que los pagan es un atentado contra la supervivencia de pequeñas empresas y el empleo que generan”. Además, alertó de que más de 23.000 microempresas han desaparecido en los últimos cinco años y reclamó medidas de alivio fiscal y apoyo específico para evitar un mayor deterioro del tejido empresarial.






