Francisco Javier Marchán, growth manager en Sage Iberia, considera que el entorno normativo para las pymes está entrando en una fase de transformación profunda, impulsada especialmente por la digitalización de los procesos fiscales y la obligatoriedad de nuevas herramientas como la facturación electrónica. En este contexto, asegura que el cambio más relevante es que “la normativa impacta directamente en un proceso core del negocio que es realizar una factura”, lo que obliga a las empresas a trabajar con software siempre actualizado y alineado con los requisitos legales. A su juicio, el reto ya no es solo contable o administrativo, sino que afecta al funcionamiento diario de cualquier pyme.
Marchán subraya que este nuevo escenario no debe entenderse únicamente como una carga, sino también como una oportunidad de mejora y eficiencia. En su opinión, las empresas pasan de una primera reacción de incertidumbre a una fase de adaptación en la que descubren beneficios como la reducción de costes, la mejora del control y la optimización de procesos. “Una vez que han afrontado el cambio, descubren que es una oportunidad de crecimiento”, explica, destacando además el papel clave de la ciberseguridad, la relación con la Administración y la creciente complejidad normativa como factores que obligan a las pymes a apoyarse en proveedores tecnológicos para poder cumplir y evolucionar.






