El sector de la construcción en España atraviesa un proceso de cambio profundo impulsado por la tecnología, la falta de trabajadores y la necesidad de atraer nuevos perfiles. La digitalización, la incorporación de la inteligencia artificial y la apertura a mujeres, jóvenes y profesionales extranjeros están redefiniendo una actividad tradicionalmente asociada a métodos más convencionales.
Durante la Jornada “Universidad Pyme, Construyendo empleo: formación, digitalización y seguridad en la construcción” celebrada en Ciudad Real por la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo (FUNDAE) y el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), representantes institucionales y del sector coincidieron en que la modernización ya está en marcha y afecta tanto a los procesos como al empleo.
La inteligencia artificial empieza a integrarse en distintas fases de la construcción, desde la planificación hasta la ejecución de proyectos. Este avance no solo mejora la eficiencia, sino que también está cambiando el tipo de profesionales que demandan las empresas, cada vez más vinculados a competencias digitales.
Al mismo tiempo, el sector se enfrenta a una falta de relevo generacional. Con una parte importante de la plantilla próxima a la jubilación, la necesidad de incorporar nuevos trabajadores es cada vez más evidente. En este contexto, la formación y la llegada de población migrante están ganando peso como vías para cubrir vacantes.
De hecho, el crecimiento del talento extranjero ya es visible. En algunos programas formativos recientes, el número de participantes de fuera de España ha superado al de nacionales, reflejando un cambio progresivo en la composición de la mano de obra.
La construcción también busca atraer a más mujeres, en un intento por corregir su histórica baja representación femenina. El objetivo es ampliar la base de trabajadores en un momento en el que la demanda de empleo supera a la oferta disponible.
En paralelo, la seguridad laboral evoluciona apoyada en nuevas tecnologías. Herramientas como la realidad virtual para la formación, maquinaria más avanzada o dispositivos que reducen el esfuerzo físico están transformando la prevención de riesgos en las obras.
Todo ello ocurre en un sector que sigue creciendo y que ya supera los 1,4 millones de ocupados en España. Este dinamismo convive, sin embargo, con tensiones en el mercado laboral que obligan a acelerar la adaptación.
La digitalización atraviesa todos estos cambios. Desde nuevas plataformas profesionales hasta métodos de formación más avanzados, la transformación tecnológica está influyendo tanto en la empleabilidad como en la forma de trabajar de las empresas.
Este proceso cuenta además con el impulso de los fondos europeos Next Generation EU, que están favoreciendo la modernización del tejido productivo. En ese contexto, la construcción se perfila como una actividad con capacidad para generar empleo estable, siempre que logre adaptarse a un entorno cada vez más exigente y cambiante.







