El mercado global de ordenadores personales registró un crecimiento del 2,5 % interanual en el primer trimestre de 2026, hasta alcanzar los 65,6 millones de unidades, según datos preliminares de IDC. Se trata de un nuevo trimestre en positivo para un sector que, sin embargo, comienza a mostrar señales de tensión derivadas del contexto macroeconómico, la escasez de componentes y el encarecimiento de la cadena de suministro.
Más allá del crecimiento puntual, los analistas advierten de un cambio de fase en el mercado que tendrá impacto directo en el segmento de pymes, especialmente en lo relativo a planificación de compras, renovación de equipos y control del gasto tecnológico.
Según IDC, parte de este crecimiento se ha visto impulsado por la anticipación a subidas de precios de componentes, la transición hacia Windows 10 y la llegada de nuevos dispositivos al mercado. Sin embargo, la combinación de presión inflacionista y limitaciones en el suministro de memoria está empezando a trasladarse a los precios finales.
En este contexto, las pymes se enfrentan a un escenario en el que la decisión de renovar o ampliar parque de dispositivos deja de ser puramente tecnológica para convertirse también en una decisión financiera y estratégica. La previsión de subidas de precios en los próximos meses podría acelerar algunas decisiones de compra, pero también obligar a optimizar más los ciclos de vida de los equipos.
Otro factor relevante es la creciente desigualdad en el acceso a componentes. Según IDC, la capacidad de los fabricantes para asegurar el suministro de memoria será determinante en la disponibilidad de equipos en los distintos segmentos de precio, lo que podría limitar opciones especialmente en gamas de entrada, habituales en entornos pyme.
A esta situación se suma la volatilidad logística global, afectada por el incremento de costes energéticos y el encarecimiento del transporte, con especial impacto en las rutas entre Asia y Europa. Este factor añade presión adicional a los precios finales de los dispositivos, que acabarán repercutiendo en el usuario final.
De cara al resto del año, IDC anticipa una posible desaceleración en el crecimiento del mercado de PC, a medida que el encarecimiento de los sistemas y las tensiones de suministro se consoliden.
Para las pymes, el escenario apunta a tres tendencias claras: mayor presión sobre los presupuestos TI, necesidad de planificar con más antelación las renovaciones tecnológicas y un mayor peso de la eficiencia y la durabilidad en la decisión de compra frente al precio inicial.






