El mercado global de monitores de sobremesa está entrando en una nueva fase de crecimiento impulsada por la demanda de equipos más versátiles y de mayor rendimiento, según el último informe de Omdia. En 2025, los envíos alcanzaron los 133,4 millones de unidades, un incremento del 4,3 % interanual que confirma la recuperación del sector tras las disrupciones posteriores a la pandemia.
Para las pequeñas y medianas empresas, esta evolución refleja un cambio relevante: el monitor deja de ser un periférico básico para convertirse en una herramienta esencial de productividad en entornos donde el ordenador portátil es el dispositivo principal. La mejora en resolución, tamaño y prestaciones está impulsando su adopción en oficinas, comercios y entornos profesionales.
Uno de los motores más dinámicos del mercado es el segmento gaming, que está arrastrando el crecimiento del sector en su conjunto. En 2025, los monitores gaming alcanzaron los 41 millones de unidades, un 50,2 % más que el año anterior, y ya representan el 31,1 % del total de monitores de sobremesa. Según las previsiones de Omdia, este segmento podría llegar a los 43 millones de unidades en 2026.
Más allá del ocio, esta tendencia tiene implicaciones directas para el entorno empresarial. Los monitores con altas tasas de refresco (superiores a 120 Hz) y mejores tiempos de respuesta están ganando presencia también en sectores como diseño, edición de vídeo, arquitectura o formación, donde la fluidez visual y la precisión se están volviendo factores diferenciales.
El impulso del segmento viene acompañado de una rápida evolución tecnológica. Las pantallas OLED, lideradas por fabricantes como Samsung y LG, están ganando cuota gracias a su mayor calidad de imagen, negros más profundos y tiempos de respuesta casi instantáneos, aunque su coste sigue siendo elevado. En paralelo, los modelos de gama media están incorporando mejoras significativas de prestaciones, lo que amplía el acceso a estas tecnologías a más empresas y usuarios.
Otro fenómeno emergente son los monitores “dual-mode”, que permiten alternar entre alta resolución y altas tasas de refresco según el tipo de tarea. Esta flexibilidad responde a un entorno de trabajo cada vez más híbrido, en el que los usuarios combinan tareas de productividad con aplicaciones más exigentes en rendimiento gráfico.
Según los analistas de Omdia, este tipo de soluciones seguirá creciendo a doble dígito en 2026, impulsado por ciclos de renovación tecnológica y la búsqueda de equipos más versátiles que prolonguen su vida útil.
No obstante, el informe advierte también de algunos retos, como el alto coste de fabricación de las tecnologías OLED, las limitaciones de accesibilidad en la gama alta y las posibles tensiones en la cadena de suministro de semiconductores, que podrían afectar a la disponibilidad y los precios.






