La digitalización ha dejado de ser una opción de futuro para convertirse en el motor real del tejido empresarial español, una realidad que abre un abanico de oportunidades para la pequeña y mediana empresa. Durante el año 2025, la economía digital alcanzó un impacto total de 455.300 millones de euros, lo que supone un incremento del 1 0% respecto al año anterior y representa ya el 27 % del PIB nacional. Los datos de la sexta edición del informe Economía Digital en España, elaborado por Adigital, confirman que la transformación tecnológica avanza de manera transversal y arrastra consigo a sectores tradicionales donde las pymes son las principales protagonistas.
El informe demuestra que la digitalización crece por encima de la economía general y se ha convertido en un elemento estructural del modelo productivo. César Tello, director general de Adigital, señala que este fenómeno alcanza ya a sectores que hace pocos años apenas habían iniciado su transformación, convirtiéndose en una herramienta clave para lograr empresas más competitivas e innovadoras. En la misma línea, Óscar López, ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, destaca que el renacimiento económico del país le debe mucho a este proceso, posicionando a España como la economía europea con mayor capacidad digital.
Para las pymes, el valor de este crecimiento se refleja especialmente en el llamado impacto indirecto, que se situó en el 12,49 % del PIB y actúa como un verdadero efecto tractor a lo largo de toda la cadena de suministro. Esto se complementa con el impacto directo de la actividad digitalizada de cada sector, que ya alcanza el 13,42 % del PIB, y con un impacto inducido que creció un 45 % en el último ejercicio gracias al aumento del consumo generado por los trabajadores de los entornos tecnológicos. Este dinamismo demuestra que cuando una empresa se digitaliza, impulsa inevitablemente a los proveedores y clientes de su entorno.
El estudio baja a la arena de los sectores tradicionales donde las pymes tienen un peso crucial y analiza su transformación. Es el caso del comercio minorista, que se encuentra en fase de maduración digital, o el de la venta y reparación de vehículos, un entorno que ha destinado más de 1.300 millones de euros entre 2023 y 2025 a su modernización y renovación de instalaciones. Asimismo, el auge de sectores nativos como el fintech y el insurtech está permitiendo que los negocios tradicionales adopten nuevas capas de infraestructura digital, mientras que el sector audiovisual se consolida como una vertical de transformación radical con una facturación de 34.000 millones de euros.
Para mantener este ritmo de crecimiento en un escenario donde la tecnología evoluciona a una velocidad inédita, el informe identifica tres ámbitos que resultarán determinantes para el futuro operativo de las empresas. El primero es la simplificación regulatoria, una medida necesaria para reducir la burocracia, eliminar fricciones y liberar recursos que las pymes puedan destinar a la innovación. Las otras dos palancas se centran en la gobernanza de la IA agéntica, para desplegar tecnologías autónomas con total confianza, y el desarrollo de sandboxes regulatorios que funcionen como espacios de prueba seguros para conectar la regulación con la innovación tecnológica.







