Las pequeñas empresas y autónomos europeos mantienen una relación ambivalente con la financiación externa. Así lo refleja un estudio publicado por Qonto, que muestra que los problemas de tesorería siguen teniendo un impacto directo en la economía personal de los empresarios, aunque una parte significativa evita recurrir a financiación externa incluso cuando reconoce dificultades de liquidez.
Según el estudio, el 46 % de las microempresas europeas ha reducido o dejado de pagarse un salario en el último año para sostener su negocio. El porcentaje se eleva al 71 % en empresas con entre seis meses y un año de actividad, lo que refleja una mayor presión financiera en las primeras fases de desarrollo.
Pese a ello, el 45 % de los encuestados afirma no haber buscado financiación externa, y más de la mitad de este grupo (57 %) asegura que no la necesita. El informe señala además que el 36 % de los propietarios de pequeñas empresas considera que pedir financiación es una señal de mala gestión, lo que apunta a la existencia de un estigma asociado al endeudamiento.
La gestión del flujo de caja aparece como uno de los principales problemas para el 46 % de las empresas encuestadas. Sin embargo, esta dificultad no siempre se traduce en la búsqueda de capital externo. De hecho, el 28 % afirma haber perdido oportunidades de negocio por falta de financiación y el 37 % reconoce que quiere crecer, pero no dispone de recursos suficientes para hacerlo.
El estudio describe así un “círculo vicioso” en el que las restricciones de liquidez limitan el crecimiento, mientras que la resistencia a endeudarse reduce las opciones de solución.
Situación de España
En el caso español, los datos se sitúan en varios indicadores por encima de la media europea. El 50 % de las pymes ha reducido o dejado de pagarse un salario en el último año, cuatro puntos por encima de la media comunitaria.
Además, el 57 % afirma que la gestión de la tesorería es uno de sus principales retos, el porcentaje más alto entre los países analizados, frente al 46 % de media en la UE. En paralelo, el 50 % de las pymes españolas nunca ha recurrido a financiación externa, una cifra que iguala a Alemania y supera la media europea del 45 %.
El informe también refleja que el 37 % de las empresas españolas considera que endeudarse es una mala práctica de gestión, ligeramente por encima de la media europea. A ello se suma que el 39 % teme perder el control de su negocio si recurre a financiación, el dato más alto del conjunto de países analizados.
El estudio apunta también a diferencias significativas en los hábitos de financiación entre países. Los préstamos bancarios siguen siendo la principal fuente de financiación en Europa, utilizados por el 64 % de las pymes que recurren a capital externo, con Francia como el mercado más dependiente (73 %).
El uso de líneas de crédito presenta mayor variación: en España alcanza el 37 % de las empresas financiadas, el nivel más alto junto con Italia, frente al 27 % de media europea. Por su parte, los descubiertos bancarios son especialmente frecuentes en Italia (34 %), mientras que en España apenas los utiliza el 12 % de las empresas.
Más allá de los datos financieros, el informe identifica factores culturales como una de las principales barreras. El 33 % de los encuestados teme que la financiación externa reduzca su capacidad de decisión, mientras que el 77 % afirma sentirse orgulloso de gestionar su negocio sin apoyo externo.
Aun así, el 28 % de las pymes europeas prevé que necesitará financiación en los próximos 12 meses, una cifra que asciende al 31 % en España y Francia. Sin embargo, un 10 % de quienes anticipan esa necesidad reconoce que no tiene intención de solicitarla.






