Las pequeñas y medianas empresas representan en torno al 65 % del PIB en España y generan aproximadamente el 72 % del empleo privado, según datos del sector. Pese a su peso en la economía, muchas pymes siguen teniendo dificultades para incorporar tecnología que mejore su funcionamiento diario y les permita competir en igualdad de condiciones con empresas de mayor tamaño.
Uno de los ámbitos donde más se aprecia esta brecha es la logística. La falta de visibilidad sobre el estado de los envíos, una trazabilidad completa a lo largo del proceso y herramientas de planificación más precisas complica la gestión del día a día. Esto se traduce en dificultades para anticipar incidencias, coordinar entregas o ajustar tiempos de forma eficiente, especialmente en empresas con menos recursos y estructuras más ajustadas. En muchos casos, esta carencia obliga a gestionar los procesos de forma más manual o fragmentada, lo que reduce la capacidad de control y respuesta ante cambios o imprevistos.
El auge del comercio electrónico ha transformado además la forma en la que las compañías gestionan sus envíos. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 26,6 % de las empresas de 10 o más empleados realizó ventas por internet en 2024, con un volumen de negocio de 399.368 millones de euros. Este crecimiento ha elevado también las exigencias en los plazos de entrega y en el seguimiento de los pedidos.
Desde Cargoboard señalan que la logística es uno de los ámbitos donde más se percibe la necesidad de mejora, sobre todo en el caso de las pymes, que cuentan con menos margen para asumir ineficiencias. La compañía apunta a que el reto no está solo en digitalizar, sino en simplificar la gestión diaria y en adaptar las herramientas tecnológicas a las necesidades reales de estas empresas.
En este sentido, la digitalización de la cadena logística se perfila como uno de los factores que puede contribuir a reducir cargas operativas y mejorar la eficiencia de las pymes en un entorno cada vez más marcado por el comercio electrónico.






