La mayoría de las pequeñas y medianas empresas y los trabajadores autónomos en España no dispone de cobertura para hacer frente a la pérdida de ingresos que puede provocar una interrupción de su actividad. Así lo recoge la última edición del informe Fostering Sustainability in Small and Medium Sized Enterprises, elaborado por Generali.
El estudio señala que solo el 18 % de las pymes españolas cuenta con un seguro de interrupción de negocio, frente al 26 % de la media europea. Esto significa que ocho de cada diez empresas tendrían dificultades para afrontar un parón temporal de su actividad provocado por un incendio, una avería o un fenómeno meteorológico extremo.
La protección frente a este tipo de episodios también sigue siendo reducida. Según el informe, únicamente el 30 % de las pymes ha contratado en los últimos cinco años una cobertura específica para daños ocasionados por fenómenos climáticos extremos, once puntos menos que la media europea, situada en el 41 %.
Generali explica que esta diferencia responde, en parte, al funcionamiento del Consorcio de Compensación de Seguros. Al incluirse sus garantías en las pólizas habituales de daños, muchas empresas consideran que ya cuentan con suficiente protección. Sin embargo, este sistema no suele cubrir de forma automática la pérdida de ingresos derivada de un cese temporal de la actividad.
Frente a esta situación, el informe también refleja un aumento de la preocupación por los efectos del cambio climático. En el último año, el porcentaje de pymes españolas que considera que el clima puede afectar a su negocio ha pasado del 42 % al 52 %, acercándose a la media europea, que alcanza el 55 %.
Para apoyar a las empresas en este ámbito, Generali impulsa los premios SME EnterPRIZE, una iniciativa que reconoce a las pymes que incorporan la sostenibilidad y los criterios ASG en su estrategia empresarial. El plazo para presentar candidaturas en España permanecerá abierto hasta el próximo 17 de julio.
José Rosa de la Rosa, director comercial de empresas de Generali España, asegura que el principal desafío para muchas empresas es garantizar la continuidad de su actividad cuando se produce un imprevisto. «Más del 80 % de nuestras empresas está expuesto a una situación de gran vulnerabilidad. Si un incendio, una avería o un fenómeno climático extremo les obliga a cerrar durante semanas o meses, no disponen de un respaldo financiero que cubra esa pérdida de facturación”. En su opinión, además de proteger los daños materiales, resulta necesario contar con soluciones que permitan mantener la actividad del negocio y evitar que una interrupción temporal termine comprometiendo su continuidad.







