Uno se lleva los problemas personales al trabajo, es algo inevitable. El dilema viene cuando los mismos afectan a nuestro rendimiento laboral y la productividad desciende. ¿Qué hacer para evitar esto? Lamentamos decirte que es imposible dejar a un lado nuestra vida personal pero Javier González, CEO del Instituto Superior Magna Coaching, nos recomienda no hablar de nuestros disgustos en la oficina porque a nuestros compañeros no les interesa. Es más, dice que con esto solo conseguiremos auto-inculparnos, buscando una solución en personas que no conocen ni tienen que ver con el problema. Por ello quiere hacernos ver que debemos dar a los mismos el grado de importancia que tengan porque no todos tienen ni la misma urgencia ni las mismas implicaciones. Tras esto podemos centrarnos en el trabajo, adquiriendo una concentración plena, sacando adelante las tareas y dejando tiempo para pensar en cómo mejorar en lo que hacemos. Todo ello alineando nuestro comportamiento con nuestras creencias y valores para que ambos sean uno tanto en nuestra vida privada como profesional.

Y algo muy importante: no olvidarnos de tener objetivos en nuestra vida personal porque es fundamental saber para qué estamos aquí y hasta dónde queremos llegar.

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