El mercado laboral español registró en marzo un nuevo avance, con un aumento significativo de la afiliación a la Seguridad Social que, en términos desestacionalizados, superó por primera vez los 22 millones de ocupados. Sin embargo, los datos reflejan contrastes, especialmente en el empleo juvenil y en la situación de las pequeñas empresas.
Así las cosa, y según las cifras publicadas, el paro descendió en 22.934 personas durante el mes. No obstante, la mejora fue muy limitada entre los jóvenes, con solo 431 desempleados menos en este colectivo. Por su parte, la afiliación creció en 211.510 personas, impulsada principalmente por el sector servicios. Dentro de este ámbito, la hostelería lideró la creación de empleo en un mes marcado por la campaña de Semana Santa, que tradicionalmente dinamiza la actividad económica.
La reducción del desempleo se concentró en los servicios, con 18.852 parados menos, y en la construcción, donde bajó en 5.846 personas. En cambio, el paro aumentó en agricultura, con 365 desempleados más, y especialmente en el colectivo sin empleo anterior, que sumó 2.881 personas. Estos datos reflejan un comportamiento desigual del mercado laboral, condicionado en gran medida por factores estacionales.
CEPYME ha advertido de que estos resultados están fuertemente influenciados por la estacionalidad y ha subrayado la debilidad que siguen mostrando las pymes, en particular las microempresas.
Según la organización, estas empresas afrontan un contexto de creciente incertidumbre, marcado por el aumento de los costes energéticos, de materias primas y financieros. Esta situación podría poner en riesgo la continuidad del crecimiento económico y la creación de empleo, especialmente en los negocios de menor tamaño. De hecho, CEPYME destaca que el empleo en las microempresas crece a un ritmo inferior a la mitad del registrado por el conjunto de empresas con trabajadores en términos interanuales.
Ante este escenario, la patronal considera necesario adoptar medidas que protejan la actividad productiva y eviten nuevas cargas para las empresas. Asimismo, alerta del impacto de la crisis internacional derivada de la guerra en Irán, que podría agravar la situación económica.
En opinión de CEPYME, sin una respuesta adecuada, existe el riesgo de que desaparezcan más empresas, lo que debilitaría el tejido empresarial español, reduciría la capacidad de generar empleo y afectaría a la cohesión territorial.







