¿Cómo elijo al candidato ideal para el puesto?

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En las grandes empresas algo tan básico y necesario como contratar a alguien nuevo lo suelen llevar a cabo los departamentos de Recursos Humanos. Se encargan de revisar los currículums, ponerse en contacto con los candidatos, programar las entrevistas, valorar las aptitudes de cada persona que acude a estas…

En una empresa pequeña todo es diferente. Si se trata de empresa pequeña es porque cuenta con menos de 100 empleados en plantilla, a veces y dependiendo de la empresa, no superan los 10. Por este motivo, en muchas ocasiones, el gerente no es solo el CEO, también es el que limpia, el que hace la caja o el que apaga las luces antes de marcharse todo el mundo y, por supuesto, es al que le toca contactar, evaluar y decidir quién es el mejor candidato para un puesto.

Sin embargo, no solo el gerente puede desempeñar esta tarea en una PyMe. Los jefes de proyecto son un punto a tener en cuenta. Volvemos a insistir, como siempre, que en una pequeña empresa las relaciones son completamente diferentes de las que existen en una multinacional. Las pequeñas empresas no se componen solo de trabajadores, sino de compañeros y, en ocasiones, hasta amigos y familiares. Es por esto que un jefe de proyecto no solo es un trabajador, sino que también puede ser Pepe, ese en quién confiamos y sabemos que tiene buen criterio. Así que, ¿por qué no dejarle que sea él quién realice las entrevistas? ¿Quién mejor para saber lo que necesita para que el nuevo proyecto salga adelante que «nuestro» Pepe?

Tan solo un apunte más a cerca de la sutil diferencia entre una gran empresa y una pequeña. Pepe, a diferencia de los que trabajan en un departamento de Recursos Humanos, no tiene ni idea de cómo hacer una entrevista para evaluar a una persona. Su máxima experiencia en estos temas será lo que recuerde de cuando le hicieron la suya al entrar a trabajar. Sin embargo, en contrapunto, la persona del departamento de Recursos Humanos no conoce tan bien el proyecto y las aptitudes que son necesarias para el puesto como nuestro querido Pepe. Ahora bien, vamos a darle unos cuantos consejos a nuestro particular Pepe, para que cuando haga la entrevista, trate de extraer la mayor información posible. Información que le servirá para decidir.

Prepara la entrevista

  1. Analiza bien los currículums: Un currículum es una carta de presentación. Es la forma en que cada uno de nosotros nos vendemos laboralmente y nos damos a conocer a los demás. Un currículum dice mucho de nosotros. Puede ser escueto o estar repleto de información, puede ser sencillo o excesivamente elaborado, sobrio o lleno de color, de una página o de cinco… Cada una de estas características dice mucho de la persona que lo ha redactado y maquetado. Si es un diseñador gráfico, seguramente su currículum sea original, tenga color y esté muy elaborado, pero si es un buen diseñador gráfico, los colores no chirriarán, tendrá equilibrio y resaltará lo más relevante. Generalmente, los que ocupan cinco páginas suelen ser bastante farragosos y las personas que están detrás de ellos, pueden ser bastante inseguros, incapaces de sintetizar y, algunas veces, algo fantasmas. Tras un currículum muy escueto puede encontrarse alguien sin apenas experiencia o alguien demasiado seguro de sí mismo.
  2. Leete las cartas y la información adicional que te envíen los candidatos: En ocasiones los candidatos aportan cartas para que los conozcas mejor o, en el caso de la prensa escrita, artículos o reportajes que hayan escrito para otros medios. También pueden enviar vídeos o audios, presentaciones, etc., con el objetivo de mostrar cómo se desenvuelven con determinadas herramientas. Esta es una forma muy buena de conocer a los candidatos y recomendamos que estos archivos adjuntos no caigan en saco roto y se les preste atención ya que pueden aportar bastante información.
  3. Busca en redes sociales: En ocasiones los datos personales son escuetos, no hay foto, no dan detalles de la localidad en la que viven o la edad que tienen. Parecen datos que no afectan demasiado para contratar a alguien, pero lo cierto es que sí afectan. Algunos puestos no están pensandos para personas jóvenes, por el simple hecho de que aún carecen de toda la experiencia necesaria y, en otras ocasiones, hay otros puestos que necesitan la ilusión de alguien que comienza de cero y son los más mayores los no encajan en el perfil. Las redes sociales nos pueden ayudar a conocer en profundidad a estas personas, sobre todo Linkedin y Facebook. Linkedin aporta la parte laboral, mientras Facebook aporta la parte humana. Una información equilibrada entre ambas redes sociales hace que te formes una idea bastante aproximada de la persona a la que vas a entrevistar.
  4. Decide si vas un paso más allá: Aquí llega el punto de inflexión. Si todo lo que has visto hasta el momento ha conseguido que quieras conocer en persona al candidato. Para tomar esta decisión deberás analizar toda la información recogida en los tres puntos anteriores y decidir si encaja con el perfil del puesto y con el de la empresa. Si es así, pasaremos a la segunda fase: llamar a los candidatos para concertar la entrevista.

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La llamada

Muchas llamadas descartan de inmediato al candidato perfecto para el puesto. Por ejemplo, llamas varias veces y nadie coge el teléfono o, en caso de que descuelguen, resulta que la idea que te habías hecho de persona amable acaba en el descubrimiento de que es alguien muy desagradable. No es lo habitual, pero hay casos. La voz hace mucho y dice mucho de la persona con la que estás hablando. Fíjate en la entonación, en si le tiembla la voz, si habla como si estuviese cansado de todo o como si pasase y, sobre todo, en lo que dice… si tiene interés en acudir a la entrevista o pasa. Este filtro es bastante fiable, aunque a veces también nos equivocamos y, personas que parece que no tienen sangre en las venas luego están dispuestas a comerse el mundo. Por eso hay que dar un último paso y llegar a la entrevista.

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Durante la entrevista

  1. Genera un ambiente distendido: Recuerda tu primera entrevista de trabajo. No ibas precisamente tranquilo, probablemente te estrujabas las manos aunque supieses que no debías hacerlo para no parecer inseguro. Dabas la mano con delicadeza no fueses a hacerle daño a la otra persona o te pasabas de impetuoso para evitar que pensasen que estabas nervioso y, seguramente, ibas temblando de pies a cabeza. Aunque hayas hecho miles de entrevistas, creo que es algo a los que pocos se llegan a acostumbrar. Si ante ti encuentras una persona con una sonrisa, amable, simpática y que transmite tranquilidad, comenzarás a relajarte y a dejarte ver tal y como eres. Un «¿Qué tal? o ¿Cómo estás?», «¿Te ha costado mucho encontrar esto?» o «¿Has tardado mucho en llegar hasta aquí?» pueden ser preguntas muy básicas para comenzar una fluida conversación y que el entrevistado se relaje.
  2. Explica bien las características del puesto: Por si en el anuncio no ha quedado del todo claro o existen aspectos que no se han comunicado, es el momento de hacerlo. Explica todas las características del puesto, lo que estás buscando, lo que necesitas para que el proyecto salga adelante. En cuanto a los temas más delicados como el horario o el salario, lo puedes desvelar en este punto o esperar a que se explaye.
  3. Deja hablar y escucha: En una entrevista no eres tú el que tiene que hablar. Ya has explicado las características del puesto, ya conocen lo que estás buscando y, probablemente sepan tanto el horario como el salario. Es el momento de que te den su opinión, si se han molestado en investigar la empresa en la que – de ser aceptados – comenzarán a trabajar. Todo esto te demostrará el interés que tienen en el puesto y conocerás de primera mano sus opiniones y su forma de expresarse.
  4. Sé directo, no seco y pregunta con libertad: Si tienes alguna duda o quieres saber si saben desempeñar alguna labor o utilizar algún tipo de herramienta concreta, pregunta. Los candidatos tratarán de explicarte todo lo que se les ocurra, pero habrá cosas que se les olviden. Cosas que, para ti, pueden ser muy importantes. Por este motivo, lo mejor es preguntar, ser directo y plantear las cosas como son. Lo normal es que ninguna de las partes quiera engañar al otro, pero no te puedes quedar con niguna duda, porque sino no podrás decidir quién te conviene más. Una puntualización, en todo momento recomendamos que seas directo, pero no seco. No olvides el primer punto de generar buen ambiente, porque si dejas de ser amable y comienzas a ser cortante y serio, lo más proable es que la otra persona acabe cerrándose y no seas capaz de averiguar todo lo que necesitas saber.
  5. Pregunta si realmente está interesado y por qué: Parece una pregunta trampa y a lo mejor un poco tonta, pero saber las circunstancias personales de cada candidato te lleva un paso más allá. Habrá quien quiera el puesto para mejorar su calidad laboral, otros querrán empezar por algo y así conseguir experiencia, habrá quienes hayan pasado por malos momentos y necesiten el puesto de trabajo, quienes se hayan presentado solo por intentarlo una vez más… cada historia es diferente, pero te acerca un poco más a la persona y a comprobar su compromiso y su interés. Habrá quienes te contesten a esta pregunta con una fórmula hecha, con un «Sí, estoy interesado porque el puesto me llama mucho la atención y me gusta lo que hacéis aquí» y los que afirmen estar interesados porque necesitan un sueldo para pagar determinadas cosas, los que lo necesiten porque quieren aprender cosas nuevas, los que deseen trabajar en tu empresa porque necesitan un cambio de aires…  Todo esto nos lleva al veredicto final.

¿Con quién me quedo?

Atiende a todo lo anterior, analiza y piensa quién tiene las mejores aptitudes, la experiencia, el conocimiento… pero también la actitud, las ganas y, sobre todo, quién te ha parecido más honesto, más sincero. Hay determinados puestos de trabajos que requieren determinados conocimientos, pero si todos los candidatos – en mayor o menos medida – los tienen, quédate con el que haya demostrado más interés, más compromiso y más ganas de trabajar y aprender. Este, al menos es nuestro consejo. Puedes tener al mejor editor de vídeo del mundo, o al mejor maquetador, informático, periodista, comercial, camarero, recepcionista… puede conocer todas y cada una de las herramientas, de los programas con los que tendrá que usar, pero no hay nada como una persona con ganas de trabajar, dispuesta a aprender y a enseñar cosas y sobre todo a remar en la misma dirección que los demás. No puedes dejarte llevar porque te ha caído bien, por la simpatía, la gracia, el físico, el conocimiento o la situación particular, tienes que comprobar que todo eso desemboca en que ante ti tienes al candidato ideal: alguien con conocimiento, dispuesto a colaborar, a aprender cosas nuevas, a esforzarse día a día…

No es sencillo decidir, pero siempre hay alguien que destaca por todas esas características. Podemos confundirnos y solo el día a día dirá si hemos acertado, o no.

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