Hoy en día todos asociamos el estrés a trabajo, niños, ciudad, tareas… Convivimos con él y nos parece una respuesta normal ante los estímulos diarios. Pero este botón que activa en nosotros lo que se denomina el “cerebro reptiliano” puede ocasionarnos menos rendimiento en nuestras actividades y problemas de salud a corto plazo.

Ante esta situación muchas empresas han decido llevar a cabo entre sus trabajadores la práctica mindfulness. Un entrenamiento de la atención plena que ayuda a las personas a llevar la vida de manera más relajada y consciente, tanto dentro como fuera de su puesto de trabajo. Poder neutralizar nuestras emociones o utilizar la respiración consciente como mecanismo de control ante las situaciones estresantes es una buena fórmula para impedir caer en el círculo vicioso del estrés. Entre los planeamientos del mindfulness también está el de introducir conscientemente pausas entre actividades a fin de atender a nuestros pensamientos y emociones para vivir de un modo consciente dentro de la vorágine laboral.
La cultura mindfulness basa su finalidad en reeducar la mente y sus emociones y enseña a manejarse en la vida cotidiana de una manera creativa y plena. Esta práctica, es una de las más extendidas entre los empresarios.
Reducir la dispersión cognitiva y la inestabilidad emocional, potenciar la sensación de bienestar, reducir la impulsividad o desarrollar la calma son algunas de las claves del mindfulness en el ámbito empresarial. La práctica no solo se desarrolla de manera individual entre cada uno de los trabajadores, sino que también hay algunos programas que la desarrollan, de manera grupal.
Ejemplo
Un ejemplo de un programa grupal puede ser  vivir el Camino de Santiago aplicando un Mindfulness colectivo. Esta actividad se desarrolla durante seis días y contempla un recorrido de 100 kilómetros. Aquellos que optan por hacer este recorrido en actitud de meditación aprenden a desarrollar una serie de recursos internos que les permiten afrontar las dificultades diarias con mayor soltura, confort e ingenio. Gracias a este entrenamiento continuo en atención plena durante el camino, los equipos trabajan la empatía, el liderazgo y el autodescubrimiento. Todo ello en un entorno de recogimiento que invita a la reflexión interior y que potencia las capacidades comunicativas tanto a nivel personal como profesional.
Esta propuesta de formación en mindfulness a través del ocio se adapta a las actuales dinámicas de Team Building que están instaurando muchas empresas para mejorar y potenciar la comunicación y el liderazgo en pequeños equipos profesionales. También permite diseñar una visión común y adoptar técnicas para conseguir una superación personal ante los desafíos personales y grupales.
Los profesionales podrán desarrollar procesos atencionales y afectivos necesarios para incrementar la cooperación, poniendo en marcha un modelo de empresa diferenciadora a través del bienestar de sus empleados. El mindfulness  entrenará los talentos y recursos internos de los trabajadores para aprender cómo cuidar de sí mismos, realizando cambios positivos en sus actitudes y conductas. Esto deriva en un incremento de la eficacia, claridad, compasión y empatía, siendo el objetivo la integración de estas capacidades en el lugar de trabajo.
Son muchas las empresas que han trasladado esta práctica a sus compañías y han visto cómo dedicar un tiempo a la meditación a través de este programa mejora la productividad y el bienestar de sus trabajadores. Así que el mejor consejo es adaptarse al ritmo moderno y no permitir que las tensiones se apoderen de nuestra vida, llevándonos hacia una espiral marcada por el deterioro físico, psicológico y relacional.

José Mª Doria
Presidente Fundador de la Fundación para la Educación
y el Desarrollo Transpersonal

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