Una de las consecuencias de la crisis es que la relación entre trabajadores y empresa ya no es como antes. La reforma laboral y el abaratamiento en los costes por despidos han hecho que el mercantilismo prime y el empleado pase a ser, o sentirse, como un producto, por lo que desde la consultora Setesca aconsejan que todos se adapten lo antes posible a la nueva situación para normalizar esta situación y ser lo más efectivos en la consecución de sus objetivos.
La empresa también debe de ser sincera con los trabajadores en cuanto a la realidad por la que atraviesan en cada momento, incidiendo en el hecho de que cuanto más beneficio produzca el empleado, más duración tendrá la relación laboral, aunque esto necesita una buena gestión por parte de los directivos, premiando los objetivos individuales y los de grupo.
Al empleado esto le hace tener clara su situación, permitiéndole construir su propio modelo laboral, potenciando habilidades en las que pueda ser más competitivo y comunicando aquello que mejor se le da hacer, ya que esto le puede ofrecer más oportunidades.
Y todo ello junto a una mejora continua porque el nuevo modelo laboral permite mantener varias relaciones comerciales al mismo tiempo y trabajar por proyectos, en lugar de por contratos, permitiendo asimismo aumentar sus ingresos por proyecto.
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