Amplio crecimiento Según anunció Apple este pasado octubre, en el App Store de Apple ya hay más de un millón de aplicaciones móviles y el número puede seguir creciendo. El Estudio “La economía de las apps” apunta a que dentro de tres años este negocio alcanzará los 46.000 millones de dólares. Las cifras que manejan los expertos llaman poderosamente la atención y ponen en evidencia que estamos ante una revolución a la que todavía le queda un largo camino por recorrer, en parte, gracias al motor que supondrá que cada vez se vendan más dispositivos móviles en todo el mundo, pero también tabletas. Incluso algunos prevén que el desarrollo de apps se orientará también a otros dispositivos, como la televisión.

Consideraciones
Ante esta perspectiva son muchos los que quieren una parte del pastel y se han lanzado a hacer apps. Sin embargo, muchas aplicaciones han quedado en un limbo y nadie las ha descargado, porque no conectaban con las necesidades de los usuarios.
Hay algunas consideraciones que comparten aquellas aplicaciones que han tenido éxito y que no se han perdido entre las miles de aplicaciones disponibles en las tiendas de cada dispositivo.
Lo primero y más importante es definir para quién está orientada nuestra aplicación, esto es, definir claramente quién es nuestro público objetivo, ya que ahí está la clave del éxito futuro. Cuanto mejor podamos definir quién usará la app mejor podremos satisfacer sus necesidades.
Aquí nos enfrentamos al problema de que en principio no sabemos qué tecnología utiliza nuestro usuario, por lo que debemos de construir nuestra aplicación en todas las tecnologías disponibles, lo que, si se hace de manera tradicional, implica casi duplicar el esfuerzo. Sin embargo existen hoy en día herramientas que nos permiten, a partir de una única descripción, construir la app para todas las plataformas.

Por otra parte, si analizamos los cambios que han experimentado los smartphones en los últimos años vemos, en muchos casos, un cambio significativo en el tamaño. Esto nos lleva ante una amplia gama de tamaños que el desarrollador deberá tener en cuenta, para conseguir que la aplicación en cuestión se adapte fácilmente al dispositivo, independientemente de su tamaño, sin tener que reescribir nada.
La aplicación debe de actualizarse periódicamente y no solo en cuanto al contenido sino en la adaptación a las nuevas tecnologías. Esto no solo nos mantendrá vigentes sino que nos permitirá entrar en la cabeza del usuario. Debemos estar preparados para cambios de los sistemas operativos como el advenimiento repentino de nuevas plataformas.
Otro de los factores más relevante es tener en cuenta la experiencia del usuario con respecto a la aplicación, esto es seguir los lineamientos de los fabricantes en cuanto a normas de diseño y usabilidad. La recomendación es trabajar con equipos interdisciplinarios a la hora de construir una aplicación y los diseñadores gráficos serán de especial relevancia para asegurar el éxito futuro de mi app. No se trata solo de que la aplicación sea bonita estéticamente hablando, se trata de que funcione como esperamos y que lo haga de manera instintiva, sin necesidad de leer un manual.
Mantener una aplicación funcional y simple es un arte. Si pensamos en las principales apps es muy claro su objetivo, no construyamos aplicaciones que quieran abarcar mucho, aquí vale aquello de que haga lo justo y lo haga bien.
Gran parte de las aplicaciones que han logrado llegar a la cima deben su éxito a su fuerte interacción con las redes sociales, saber usar la API de cada uno de los proveedores hace que nuestra aplicación se haga viral. En ese marco debemos de tener presente que es mejor usar métodos de autentificación preexistentes, cómo el usuario de Facebook o Twitter para que no tenga que pasar por el estrés de crear uno nuevo. La premisa es pedir el usuario solo cuando sea necesario, de manera que la interacción del usuario con la app sea lo más natural posible.
Lo que está claro es que actualmente la tendencia de las apps afecta e influencia a prácticamente todos los sectores. Ya no hablamos tan solo de aplicaciones personales y de juegos, sector que está creciendo mucho, sino que pasa también por el turismo, la salud o la educación. Por otro lado, no hay que olvidar el nicho de aplicaciones corporativas, hacia donde algunas empresas están dirigiendo importantes esfuerzos para mejorar sus resultados, teniendo en cuenta también la fuerte penetración de los smartphones y las tablets.

Soluciones corporativas
Esta tendencia nace junto a la fuerte penetración del BYOD, un fenómeno global que permite a los trabajadores elegir no solo dispositivos sino también aplicaciones, cosa que se traduce en una mayor productividad, satisfacción de los empleados y menores costos.
Las aplicaciones corporativas convencionales se implementaban según criterios de arquitectura técnica y hardware, cosa que limitaba muchísimo físicamente. Con las aplicaciones móviles en cloud se gana una mayor flexibilidad de los empleados,
Este tipo de soluciones móviles corporativas no van dirigidas sólo a las grandes empresas sino también a las pymes, que ven cada vez más los beneficios de estas, siempre y cuando tengan algún valor a aportar. Para muchas pymes, tener una app es una buena forma de mejorar la eficiencia interna y en consecuencia disminuir los costes o bien incrementar los ingresos, pero las empresas siempre deben tener claros los objetivos que persiguen con ellas. Para determinar si a una empresa le conviene incorporar una app habrá que tener en cuenta, entre muchos otros factores —como son los económicos— la madurez tecnológica de la compañía.
En el desarrollo de las apps corporativas el proceso es parecido al de cualquier otra app. Para empezar, habrá que estudiar los requerimientos: qué es lo que debe hacer y qué es lo que debe aparecer, teniendo en cuenta que los requerimientos del negocio cambian con frecuencia. Hay que tener en cuenta elementos como la capacidad de intercambiar información entre sistemas, de adaptar cualquier característica o funcionalidad, y considerar el diseño de la aplicación, así como su usabilidad.

Por último, una consideración. En el caso de las apps corporativas es especialmente importante la cuestión de la seguridad. Hoy en día es mucho más fácil perder un móvil que un portátil, aunque se le empieza a dar un uso similar y muchas veces las comunicaciones se hacen a través de redes wifi no corporativas, que a menudo no están bien protegidas. Por todo ello, y teniendo en cuenta que la información que contiene es cada vez más relevante, es muy necesario establecer medidas de protección en relación a esa información.

Rodrigo Álvarez
Territory Manager para Europa de Genexus

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