No puede ser de otro modo. Los asesores legales, profesionales pegados a las necesidades de las pymes, deben empezar también a basar su modelo de negocio con ellas en los términos que dicta el mercado: la nube, la movilidad, la definición de una nueva cartera de servicios y una mejor combinación entre los modelos on-line y los presenciales. “Y un renovado foco en el crecimiento”, remató Tomàs Font, director de la unidad de despachos profesionales de Wolters Kluwer en España. Un mensaje que no es nuevo en la compañía pero que sonó con renovada fuerza en el tradicional foro que consagra a los asesores y que en esta decimosexta edición reunió a 1.300 asistentes en Barcelona.

No es tarea fácil pero los responsables españoles de la multinacional están seguros de su rentabilidad. Se trata de saberse mover en un entorno en el que manda lo digital de manera ágil, ante los numerosos cambios legales que afectan a los países. Y el asesor debe cumplir con su nombre. “Su papel es básico, por ejemplo, para ayudar a sostener una empresa y evitar que cierre”, apuntó. “Y este modelo colaborativo contribuye a esta tarea”.
No es un giro que deban dar sólo las asesorías españolas. Henri Van Engelen, managing director de Wolters Kluwer Tax & Accounting en Europa, aseguró que los asesores están evolucionando en toda Europa desde un modelo clásico, “basado en un trabajo de oficina, en servicios transaccionales y en mantener su cartera de clientes”, hasta otro marcado por estos nuevos parámetros colaborativos. Se trata, en definitiva, que “los asesores proporcionen valor a sus clientes, ayudándoles a que sean más competitivos”. España, en este cambio de modelo, no anda desafinando en demasía. Tal vez las asesorías españolas siguen el camino que ha marcado la filial de Wolters Kluwer que, como recordó Van Engelen, “junto a Bélgica y Alemania es la que más creció el pasado año”. En la actualidad alrededor del 75 % de las asesorías siguen moviéndose en torno a un negocio clásico, lo que nos sitúa con un ritmo más lento que en otros países; sin embargo, Josep Aragonés, máximo responsable de la división Tax & Accounting en España, está convencido de que el proceso irá más rápido. “Tenemos que ir cambiando poco a poco, no se puede hacer en un día. Ahora bien, en esencia no hay tanta diferencia entre un despacho de cualquier parte de Europa y uno español”.
A3facturago
La estrella del foro de asesores de Wolters Kluwer llevó el nombre de su aplicación de facturación on-line, perfectamente engarzada con este nuevo modelo colaborativo: a3facturago. Pensada para pymes y autónomos, se integra en la contabilidad del asesor y automatiza el intercambio de información que debe establecerse entre ambos. “Es muy fácil de usar y de implantar”, aseguró Tomàs Font. “Con un solo clic es posible generar y remitir facturas a las soluciones contables del asesor”.
Lógicamente esta integración y esta comunicación de información contable entre ambos permite que, por un lado, el despacho gane tiempo y eficiencia en la relación con las pymes, además de “que puede gestionar licencias o acceder fácilmente a sus clientes”. Y por otro, la pyme o el profesional tienen un mayor control de su negocio. Al ser una herramienta en la nube, la información es accesible desde cualquier lugar o desde cualquier dispositivo.

Marilés de Pedro

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