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Después de un año largo de pandemia, la manera de enfrentar el futuro de las empresas ha cambiado. La crisis económica derivada de la profunda crisis sanitaria no ha pasado de largo para casi ningún sector ni tipo de empresa y son muchos los interrogantes que se han abierto en el panorama económico, debido a la incertidumbre que ha generado y aún suscita la pandemia. Desde algunos sectores nos hemos visto en la obligación de reaccionar más rápido y adelantarnos a los problemas, dando respuesta a las necesidades derivadas de la covid-19, tales como la manera de gestionar equipos y espacios, equilibrar el teletrabajo y el trabajo presencial, y optimizar recursos y gastos.

De la situación vivida y en la que aún nos hallamos inmersos hemos aprendido que el teletrabajo es una herramienta totalmente viable para el funcionamiento y desarrollo de las organizaciones, pero ha de reunir unas condiciones específicas en el plano social, de habitabilidad y también en los que a la tecnología se refiere.

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Si antes de la pandemia los espacios de coworking ya eran una solución interesante que estaban adoptando muchas pymes a la hora de optimizar sus gastos estructurales, en la situación actual lo son incluso más. En el caso de las pequeñas empresas, han tenido que reducir al máximo sus gastos fijos y también sus ataduras físicas. En cuanto a los empleados, se han visto obligados a trabajar fuera de sus oficinas y desde casa, donde no siempre cuentan con un espacio óptimo, tranquilo y con buenas infraestructuras.

Las empresas que gestionamos espacios de coworking hemos entendido la necesidad de hallar una manera de equilibrar la balanza entre la productividad y la protección del bienestar humano así como apoyar una reactivación económica que también ponga el foco en su impacto social y medioambiental. Por ello hemos mantenido en el centro nuestra propuesta de valor con la creación de una comunidad de emprendedores con impacto para fomentar la interacción y generar el cambio, combinando este principio esencial con una revisión de nuestros productos y servicios para adaptarnos a la nueva realidad. Este cambio afecta no solo a medidas de protección contra la covid-19, sino también a todo lo que concierne a la adaptabilidad de los espacios y a los servicios de atención (digitalizados, virtuales, más rápidos y de mayor eficacia) y nuevos productos más flexibles adaptados a las nuevas necesidades de las empresas.

Estamos seguros de que, después de esta pandemia que ha democratizado el trabajo a distancia y lo ha sacado de la oficina tradicional, el coworking complementará ese modelo desde la flexibilidad que demandan hoy día las empresas y profesionales, sobre todo ante las medidas de distanciamiento físico, la reducción de costes y el entorno cambiante.

Modelo híbrido de trabajo

Según la encuesta de Impacto de la Covid-19 en las organizaciones que elaboramos el pasado mes de junio, el 80 % de empresas vislumbraba que adoptaría modelos híbridos de trabajo, una tendencia que con el paso de los meses se ha confirmado. Recientemente, el informe ‘Reimagine: el futuro del trabajo para crear un mundo mejor’ de JLL, destacaba que las compañías apostarán por entornos híbridos, centrados en el empleado, la capacitación digital y orientada a la sostenibilidad, la salud y el bienestar. Así, el 70% de los empleados considera que el entorno de oficina resulta más propicio para la colaboración con los compañeros y el 50% de los empleados aboga por trabajar tanto en la oficina como en remoto. Así, la utilización de la oficina convencional está conviviendo con el trabajo a distancia, ya sea en casa o en espacios de coworking, aunque éstos últimos ofrecen ventajas profesionales frente a las domésticas.

De este modo, las empresas que han empezado a apostar por los espacios de coworking están experimentando las oportunidades de conexión de sus empleados con una cultura innovadora propia de las comunidades de emprendimiento, que puedan ayudar a las compañías a acelerar su transformación y adaptabilidad a nuevas realidades que nos exigen cambios continuos.

De hecho vemos un interés creciente en los espacios de trabajo flexibles por parte de compañías con modelos tradicionales de oficinas independientes y creemos que, a medio plazo, este perfil de cliente va a ser muy común en todos los espacios de coworking.

Deslocalizar equipos

Creemos que seguirán llegando empresas y organizaciones en busca de alternativas a sus oficinas, que encuentren en estos espacios las infraestructuras profesionales y todos los servicios llave en mano para deslocalizar equipos, rotar plantillas y organizar reuniones. Las oficinas flexibles permiten recibir clientes y conectar con otros profesionales y equipos de sectores diversos, lo que facilita la innovación y ayuda al desarrollo personal y profesional.

Otra parte esencial de la comunidad con propósito serán los profesionales autónomos y emprendedores que hallarán en estos espacios las sinergias y los recursos necesarios para impulsar sus proyectos. Además de crecer profesionalmente, encontrar inspiración para enfocarse en sus propósitos, lograr visibilidad y tener contactos valiosos y poder moverse por la red de espacios repartidos por distintos puntos del planeta.

En Impact Hub Madrid entendemos el coworking como el lugar donde ocurren esas  conexiones y experiencias y, por tanto, lo concebimos como un espacio seguro para crear comunidad y posibilitar modos de trabajo flexibles y formatos híbridos que faciliten la vida tanto a las empresas como a las personas, fomentando además modelos de negocio con impacto positivo para avanzar hacia un mundo más sostenible, equilibrado y resiliente.

María Calvo

Directora de Desarrollo de Negocio y Comunidad de Impact Hub Madrid

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