Ha cambiado tanto que según los últimos datos la penetración de smartphones en España es de un 82 %, según el estudio “Persuadir al cliente”, elaborado por Ametic y Accenture, una cifra que nos sitúa en primera posición dentro del ámbito Europeo, y ya son 4 millones los usuarios de tabletas en nuestro país. La tecnología móvil nos abrió la puerta a un mundo de posibilidades, que ha permitido que hoy en día todos podamos conectarnos, sin importar dónde nos encontremos —de camino al autobús, de compras en una tienda…— y no solo podamos escucharnos, sino también vernos, gracias a teléfonos móviles, tabletas, relojes y hasta gafas.
La experiencia on-line y off-line deben complementarse
La tendencia en este aspecto es clara: la tecnología móvil va a permitir conectar cada día más nuestro mundo real con el mundo on-line. No solo poder mostrar en tiempo real a través de redes sociales dónde, con quién y cómo estamos sino también que nuestras actividades cotidianas como hacer la compra o asistir a una sala de cine, se complementen con la experiencia on-line de obtener la información necesaria en nuestros dispositivos, para hacer de todas ellas un momento más placentero.
La idea de que al entrar en un comercio cualquiera, automáticamente el cliente pueda recibir en su dispositivo móvil las ofertas del día o los descuentos más destacados ya no resulta descabellada. Recientemente se ha puesto en marcha en Barcelona una iniciativa pionera en Europa, que ha desarrollado un supermercado virtual en la estación de metro barcelonesa de Sarriá, que permite a los usuarios de la red de transportes realizar la compra con su teléfono móvil a través de códigos QR, y recibirla posteriormente en casa. Parece ciencia ficción, pero no, es algo real que seguramente no tardarán en imitar otras cadenas de supermercados.  
Con las tecnologías móviles vamos a poder pronto controlar prácticamente el ritmo de nuestras vidas. La domótica es otro de los campos donde la evolución hacia la movilidad es cada vez más inevitable. Lo que empezó como una serie de sistemas tecnológicos que permitían controlar luces, alarmas, electrodomésticos, puertas o persianas, ha evolucionado a conseguir un control del hogar de forma remota gracias a las tecnologías móviles. Numerosos fabricantes ofrecen la posibilidad, a través de aplicaciones móviles para smartphone o tabletas, de controlar los mandos de la casa, bien para conseguir un ahorro energético, para gestionar los aparatos domésticos  o para controlar la seguridad del hogar. 
Los retailers van a ser quienes claramente se beneficien de estas tendencias, por la posibilidad de generar nuevos ingresos a través de ventas basadas en suscripciones, que apoyen la conexión de productos para impulsar la eficiencia en la tienda o a través de la plataforma on-line con un seguimiento más inteligente de los productos. Esto, que ha empezado a denominarse el “Internet de las Cosas” tiene mucho que ofrecer a los comercios y la reciente adquisición por parte de Google de la compañía especializada en tecnología para hogares inteligentes Nest, indica que podríamos llegar a verlo como algo normal mucho antes de lo que pensamos.

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La tecnología móvil ya no solo está en el dispositivo móvil
Las grandes ideas todavía están por llegar y por el momento solo se están dando los primeros pasos de un nuevo mundo, aún sin explorar, pero que ofrece infinidad de posibilidades. La nanotecnología permite convertir  en inteligente cualquier objeto, tanto de vestir como de uso diario, ya sea un pañal de bebé, una chaqueta, un gorro o unos auriculares. La incorporación de nanodispositivos con tecnología avanzada y conexión a Internet en estos objetos permite obtener datos diversos, como el ritmo de la respiración, la frecuencia cardíaca o incluso los niveles de colesterol o glucosa. Con estos datos se puede conocer el estado de ánimo de la persona que lo está usando, si está nervioso, relajado, feliz o triste. Los ordenadores hace tiempo que superaron en inteligencia a las personas y ahora su camino es igualarse a nosotros a la hora de entender emociones y adaptarse a ellas.

El que conecte mejor con los sentimientos de las personas, gana
Un fabricante de coches, Toyota, ya ha invertido en este campo y ha desarrollado un vehículo que entiende las emociones de la persona que lo conduce, detecta el estado de ánimo del conductor y sus sentimientos. Con esta información el vehículo sugiere destinos y habilita sistemas de asistencia, además de cambiar el color de la carrocería según el estado de ánimo del individuo. A priori puede no resultar relevante pero es importante analizar la cantidad de usos que este tipo de tecnologías puede proporcionar a personas, comercios y todo tipo de empresas.
Un proyecto europeo llamado Urbasensing, está trabajando en analizar el estado de ánimo de una ciudad y sus habitantes, a través de sensores y la información procedente de las redes sociales. Porque no podemos olvidar que si hay algún sistema más sencillo de conocer los sentimientos de alguien es visitando sus perfiles de las redes sociales. Cada día más, y siempre cada uno en su propia medida, tendemos a compartir en las redes sociales las cosas que nos hacen felices, que nos entristecen o hasta nos indignan, revelando a veces con mucho detalle los sentimientos que nos invaden cada día. El objetivo más ambicioso de este proyecto es llegar a crear un sistema que permita analizar el estado de la ciudad y visualizar los resultados en tiempo real desde cualquier dispositivo móvil.
En definitiva, las tendencias en movilidad van profundizando en la vida diaria de las personas y buscando la forma de adecuarse cada vez más a ellas. En España somos muy proclives en adaptarnos rápidamente a las nuevas tecnologías móviles, por lo que van a ser parte de nuestras vidas cada vez en mayor medida y por ello tienen que ajustarse con más razón a nuestros sentimientos, necesidades y estados de ánimo… ahí estará la clave del éxito para los negocios.
 
Marc Vicente
CEO de Rakuten España

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