Emprender es viajar al futuro, es un acto de creación. Un emprendedor tiene un componente de pionero, de aventurero. Es un innovador que va por el mundo buscando hacer cosas distintas, oportunidades que hasta que él las hace realidad, no existen.

Para tener éxito en el emprendimiento es muy importante tener muy presentes los problemas más comunes que afectan a los emprendedores. Los principales y más usuales tienen que ver con la falta de conocimientos empresariales necesarios, con los errores de planificación, con los déficits de liderazgo, con la necesidad de habilidades directivas, con la falta de capacidad de trabajo en equipo, con el exceso de trabajo, con las habilidades comunicativas. Es por ello que de las start-ups que se crean, por desgracia, sobreviven pocas. Los motivos tienen que ver con los citados anteriormente y acostumbran a plasmarse en unos business plan que no tienen la calidad deseable, con errores en la estimación de los ingresos, con problemas para captar el talento necesario para tirar el modelo de negocio hacia adelante, y con problemas a la hora de captar la financiación necesaria.

Mentoring

Una forma de minimizar estos problemas a la hora de emprender es el mentoring.  Cuando se emprende se toman muchas decisiones por primera vez y es muy útil contar con el acompañamiento en la toma de decisiones de alguien que ha pasado anteriormente por esa misma situación. El proceso de mentorizar tiene que ver con andar al lado del emprendedor en esos momentos iniciales, ayudándole a que se formule las preguntas correctas en cada momento. La responsabilidad de la toma de decisiones será siempre del emprendedor, pero el poder compartirlas con alguien con experiencia puede mejorar mucho la calidad de las mismas.

El mentor debe recordar al emprendedor algunas claves del éxito de un emprendedor, como la capacidad de liderazgo, la importancia de rodearse del talento básico imprescindible necesario, la necesidad de preguntárselo todo, de experimentar, de orientar la creatividad hacia la innovación, de ser curioso, de tener unas ganas infinitas de aprender, de tener método de trabajo, de trabajar en equipo y, también, de la necesidad de trabajar muy duro.

El papel de los políticos

Para incrementar el número de empresas que se crean, la calidad de las mismas y reducir su elevada mortalidad, todas estas buenas prácticas sobre el emprendimiento deben ir acompañadas por un buen trabajo por parte de nuestros políticos e instituciones en forma de una legislación que facilite el camino del emprendimiento. Una de las funciones básicas de las instancias públicas debería ser la de crear un microclima propicio para la empresa y el emprendimiento en nuestro país.

Si conseguimos que se incremente el número de emprendedores en nuestro país, que se reduzca la elevadísima mortalidad de las start-ups, que el peso de las nuevas empresas en el PIB del país incremente, así como el empleo generado por estas, la competitividad de nuestro país y el bienestar de nuestra sociedad se incrementará notablemente.

Basta con mirar a nuestro alrededor para ver que los países más felices del mundo (Noruega, Dinamarca, Islandia, Suiza, Holanda, Canadá…) que, a su vez, suelen ser los países con rentas más altas y mayor nivel de bienestar, se caracterizan por una visión social muy favorable de la iniciativa emprendedora y de la empresa. Estos países también comparten unas políticas redistributivas muy eficaces, así como un bajísimo nivel de corrupción. ¿Tomamos nota?

Pep Garcia

Director general de Maxchief Europe y vicepresidente de la Fundación Creativación

 

 

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