Ser autónomo no siempre se lleva en el ADN. Muchas veces uno se encuentra en su camino profesional una serie de circunstancias que le empujan hacia esa dirección, aunque no fuera el destino que inicialmente tenía previsto.

Con la crisis económica y el aumento del desempleo, un importante número de personas se han visto abocadas en los últimos años a montar su propio negocio. También la tecnología ha ayudado a exprimir el ingenio de muchos, que han decidido tomar las riendas de su futuro, convirtiéndose en emprendedores para hacer realidad una idea de negocio innovadora. En otros casos, el perfil profesional lleva implícita esa modalidad laboral.

De un modo o de otro, el resultado es que hoy día existen en España 3,2 millones de inscritos en el Régimen Estatal de Trabajadores Autónomos (RETA) de la Seguridad Social, consolidando lo que ya se ha considerado como uno de los principales motores de creación de empleo en nuestro país.

Los datos que se desprenden del Estudio Nacional del Autónomo realizado por Infoautónomos con la colaboración de la Universidad de Granada revelan que el 63,5 % de estos profesionales son hombres, el 51,5 % tiene entre 40 y 51 años, y un 76 % cotiza por la base mínima, que actualmente se sitúa en 944,35 euros y supone el pago de una cuota mensual de 283,30 euros.

A partir de cierta edad, la base de cotización empieza a convertirse en una obsesión: “Si continúo con la base mínima, el día de mañana me quedará una pensión ridícula. Pero, ¿cuánto más tendría que pagar de cuota cada mes para asegurarme una pensión digna? ¿Puedo permitirme descontar de mis ingresos esa cantidad todos los meses?”

Para cotizar por la base máxima, fijada en 4.070 euros, la cuota mensual ascendería a 1.221,03 euros, es decir, la horquilla tiene una oscilación de 937,73 euros. La siguiente pregunta sería: “Tal y como se encuentra actualmente el fondo de reserva de las pensiones, ¿quién me garantiza que cuando me jubile podré cobrar mi pensión? ¿Realmente me merece la pena subir la base de cotización, o tendría más garantías si destinara ese dinero a preparar mi jubilación de otra manera?”

El ahorro privado como garantía

Las reformas del sistema de pensiones llevadas a cabo por el PSOE en 2011 y por el PP en 2013 eran necesarias, dado el estado en el que se hallaban las cuentas de la Seguridad Social. Pero la realidad es que van a suponer una reducción inevitable de la pensión de entrada que la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) estima en más del 15 % para 2030, y a partir de ahí se irá reduciendo paulatinamente. Por ello, el propio Banco de España insiste en la importancia de aumentar el ahorro privado de cara a la jubilación.

Hoy día existen alternativas interesantes dentro del mercado financiero al alcance de cualquier persona de nivel económico medio. El hecho de poder contar con un asesor que, de forma personalizada, pueda orientarnos hacia el mejor camino a seguir, diseñando para nosotros un plan de inversión adaptado a nuestras circunstancias y necesidades para poder sacar el mayor partido a nuestros ahorros, no es un privilegio exclusivo de las grandes fortunas.

Gracias a la irrupción de la tecnología han aparecido en el tablero de juego nuevos players que nos ayudan a emprender un reto de inversión y nos asesoran durante todo el recorrido para que seamos capaces de cumplir nuestros objetivos y obtener la máxima rentabilidad. Son las fintech, empresas con un profundo conocimiento del mercado financiero que se sirven de las tecnologías más innovadoras, como la inteligencia artificial y el big data, para realizar un asesoramiento basado en estadísticas y en sólidos fundamentos de inversión.

Muchas son catalogadas como robo-advisors (asesores robotizados); en el caso de Fintup nos sentimos más cómodos con la denominación de wealthtech, pues lo que hacemos es utilizar la tecnología para ofrecer un servicio eficaz pero asequible de gestión de patrimonio a los inversores minoristas, o pequeños inversores, que pueden ser autónomos que buscan en la inversión la alternativa ideal para preparar su jubilación.

Un ejemplo práctico

Por ejemplo, volvamos a las bases de cotización. Imaginemos que cotizamos por la base mínima (944,40 euros) y que decidimos aumentarla hasta los 1.500 euros. Según el actual cálculo de la base reguladora (que en 2019 es de 22 años), aumentando 166,68 euros nuestra cuota de autónomos logramos un aumento de la pensión futura de 476,23 euros brutos más al mes.

Si, por el contrario, invirtiéramos esa misma cantidad durante ese mismo plazo de 22 años en una cartera de riesgo moderado que haya arrojado una rentabilidad superior al 6,5 % en los últimos 15 años (existen carteras así) siempre nos resultaría más rentable que aumentar la cuota; y si, además, decidiéramos aumentar la exposición de nuestro patrimonio a renta variable ateniéndonos a unos principios de inversión sólidamente demostrados, dichos resultados serían aún mejores.

El tiempo y los beneficios del interés compuesto siempre juegan a nuestro favor cuando se trata de planes de inversión. Por ello, cuanto antes empecemos a gestionar nuestro patrimonio para poder vivir tranquilos el día de mañana, mucho mejor. El escenario ideal como autónomos sería que, al mismo tiempo que comenzamos a pagar nuestra cuota a la Seguridad Social, nos iniciáramos también en el camino del ahorro privado. Sin embargo, sabemos que esto no suele ser así.

Por eso, recomendamos comenzar a preparar la jubilación con al menos un plazo mínimo de 20 años. Sirva como ejemplo y estímulo inversor este cálculo: si arrancamos un plan de inversión conservador con una aportación inicial de 5.000 euros, y automatizamos una aportación mensual de 200 euros durante 20 años (2.400 euros al año), tomando como referencia los datos del índice S&P 500 para los años 2000-2018 obtendríamos una rentabilidad media del 4,87 % que nos permitiría acumular 112.490 euros.

¿Suficiente para vivir holgadamente después de una larga vida laboral? Si no, la aportación mensual se puede incrementar conforme nos sea posible. Pero, sobre todo, recuerda: lo más importante es el tiempo.

Álvaro Menéndez

Wealthtech manager de Fintup

 

 

 

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