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Aunque vivimos en la era de Internet, cada día nos convencemos más de que lo que no está en la Red no existe, y oímos por todas partes que nuestros negocios deben sumarse a la digitalización si quieren tener un futuro. Lo cierto es que para muchas pequeñas empresas de nuestro país todo esto queda aún lejano. Como en una nebulosa de otra galaxia.

En algunos casos, sobre todo cuando los empresarios pertenecen a una generación de edad más avanzada, por falta de convicción en lo que Internet les puede aportar, o por pereza ante un cambio de procedimientos que, piensan, les va a dar más trabajo. En otros, por falta de tiempo, o de recursos, o simplemente de un empujón que les lance a tomar la decisión. Y ha tenido que llegar el mayor “empujón” de nuestra historia reciente, en forma de virus fatal con repercusiones de película de ciencia ficción americana, para que algunos de estos negocios hayan reaccionado ante la necesidad de “hacerse digitales”.

Pequeños comercios y empresas de servicios de todo tipo se han remangado para buscar nuevos modelos de negocio online que les permitieran seguir activos, a través de plataformas web, proyectos de e-commerce, campañas y promociones en redes sociales, aplicaciones móviles, desarrollo de contenidos digitales para nutrir el increíble consumo de entretenimiento online experimentado en estos meses…

Como punto de arranque, ha sido forzado por las circunstancias, pero ha funcionado. Ahora bien, esto no es una estrategia ‘one-shot’. Para tener una tienda online de éxito no basta con contratar un desarrollo de e-commerce, sino que es fundamental tener una buena plataforma digital y prestarle la misma atención (o más) que a la tienda física. Debe ser visualmente atractiva, contar con aquellos  productos e información que busca el cliente, ser accesible y de fácil uso, contar con un sistema de pago totalmente seguro, y ofrecer una experiencia 360º (información, compra, envío, posibles devoluciones, servicio posventa, etc.). Y del mismo modo que vamos actualizando el escaparate de nuestra tienda física para llamar la atención del cliente, debemos tener en cuenta la necesidad de actualización y mejoras constantes en nuestro escaparate virtual.

Es complicado sobre todo si partimos de cero. Más fácil ha sido para aquellos que ya tenían presencia en plataformas de comercio electrónico ‘de comunidad’ (como Deliveroo o Glovo), que ya estaban habituados al entorno de Internet y contaban con una mentalidad mejor preparada para reforzar su estrategia digital.

También tener presencia previa en redes sociales como Instagram o haber realizado alguna acción anterior de e-mail marketing han sido importantes ventajas a la hora de configurar estos nuevos canales, pues existe un vínculo ya establecido con un colectivo de clientes que podemos tratar de captar para llevárnoslos a nuestra nueva apuesta de negocio. En definitiva, ayuda, y mucho, tener algún tipo de conocimientos previos de cómo funciona el marketing digital.

Efectivamente, el marketing digital es una de las áreas que más han evolucionado en estos meses, consiguiendo un crecimiento notable en la demanda de proyectos digitales tanto de pymes como de grandes empresas.

Según un estudio reciente elaborado por nuestra compañía para analizar la influencia del confinamiento en este sector, la mayoría de los directivos de marketing consultados piensa que la tendencia continuará más allá del estado de alarma, y que el 80 % de los proyectos que se desarrollen en los próximos meses serán eminentemente digitales, en detrimento de otros canales.

Es lógico, la sombra de posibles rebrotes o “reconfinamientos” que vuelvan a encerrarnos a todos en casa sigue planeando sobre nuestras cabezas. Incluso si hablamos de tiendas de alimentación, que podemos pensar que tienen aseguradas las ventas, la competencia es feroz, y es importante estar a la altura de las circunstancias en el caso de que las cosas vuelvan a ponerse feas. Además, muchos de los clientes que han probado el comercio electrónico por necesidad, se han habituado a él y lo han integrado como parte de su rutina de compras, y no sería inteligente perderse ese filón de negocio por no estar preparados.

Por eso, no hay que parar aquí. Invertir en digitalización es comenzar por la presencia online y continuar con una estrategia de largo recorrido. Y para ello es importante buscar el asesoramiento de expertos capaces de visualizar el futuro digital de tu negocio y saber guiarte por el camino adecuado, con una planificación y un proyecto bien estudiado, que mime la experiencia de usuario y obtenga el resultado esperado en el tiempo previsto (ocurre con demasiado frecuencia, y así lo recoge el citado informe, que en este tipo de proyectos digitales sea necesario incorporar cambios o modificar las funcionalidades del producto después de su lanzamiento, lo que retrasa su rentabilidad).

El mundo empresarial vive un cambio de paradigma, y el marketing digital aplicado a la estrategia de negocio será una herramienta clave en el nuevo escenario, tanto para las grandes empresas como para pymes y pequeños comercios de barrio. Aprovechemos todo lo que hemos aprendido en estos meses y pongámoslo al servicio del futuro de nuestro negocio. No dejemos pasar la oportunidad de fidelizar a aquellos que llegaron a nosotros movidos por las circunstancias. No dejemos de pensar en digital.

Koldo Ugarte

Head of Business de Crowdland

 

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